Mujeres y vulnerabilidad para el VIH/SIDA: perspectivas
para la prevencion
Susan Vandale
(I)
Introducción
Con un lapso de
quince años desde que se dió a conocer la epidemia del VIH/SIDA, se
realizó la XI Conferencia Internacional sobre SIDA en Vancouver, B.C.,Canadá
del 7 al 11 de julio de 1996. Al igual que en las Conferencias internacionales
anteriores, ésta se llevó a cabo como un ejercicio científico y social
para comunicar rápidamente a todos los países del mundo el estado
del conocimiento actual sobre el VIH/SIDA, y para estimular la rápida
adopción de la estrategias que puedan ayudar en el control de la pandemia.
De acuerdo con
la información oficial, quince mil delegados asistieron a la XI Conferencia
y ésta tuvo un costo aproximado de 18 millones de dólares. Como parte
de los eventos, se presentaron 16 conferencias magistrales de suma
excelencia y 163 sesiones sobre subtemas importantes. Además, se exhibieron
6,000 trabajos en cartel y una fracción de éstos fueron comentados
en sesiones orales. Fueron cuatro ejes ("tracks") de subtemas principales:
1) ciencias básicas, 2) ciencias clínicas, 3) epidemiología y salud
pública y 4) aspectos sociales y para la formulación de políticas.
Todos los temas se subdividieron en tres vertientes ("pathways"),
de las cuales una se refirió específicamente a mujeres y el VIH.
En este documento
se resume el estado del arte de la investigación y del activismo relacionados
con la epidemia del VIH/SIDA en las mujeres. El enfoque del trabajo
es sobre la salud pública y aspectos sociales relacionados con esta
epidemia; se destacan aquí, tanto los conocimientos principales existentes
en estos campos antes de la Conferencia, como los que se revelaron
en el transcurso del reciente evento. En la parte final del documento
se presentan algunas recomendaciones puntuales para la investigación
y la acción destinadas a prevención y control del VIH/SIDA en mujeres;
además, se comenta lo que se consideran los desafíos principales al
futuro.
Por otra parte,
el presente trabajo pone énfasis en la epidemia del VIH/SIDA en la
población femenina de los países latinoaméricanos y del Caribe, y
sobre aspectos que, al parecer, serían de utilidad para esta población.
Ya ha sido ampliamente comentado el enorme impacto potencial que tiene
la epidemia en esta parte del mundo; sin embargo, cuando se consultan
las fuentes documentales, se encuentra información muy escasa, que
haría pensar que todavía no es un problema serio para las mujeres
excepto, tal vez, en Brasil, Honduras y algunas partes del Caribe.
Partiendo del
hecho de que la epidemia en la región no ha alcanzado los niveles
sufridos en Africa y Asia, nos ofrece la posibilidad de intervenir
en un momento oportuno para impedir que alcance proporciones desastrosas
en esta parte de América. Urge hacer más investigación e intervenciones
en la región, ya que existen factores socioeconómicos y culturales
que podrían acelerar la epidemia en mujeres. Entre estos factores
están la crisis económica y la pobreza de gran parte de la población,
así como las relaciones de género desfavorables a las mujeres, que
predominan en la mayoría de los países región.
Es bien sabido
que las características sociales de género en esta parte del mundo
marcan una enorme diferencia entre lo que se espera de los hombres
y de las mujeres. Estos factores sí conllevan grandes desigualdades
sociales entre los sexos y, en el contexto de la epidemia del SIDA,
tienen consecuencias de suma importancia(1).
A todo esto se
aúnan el retraso con que se empezaron a estudiar los problemas específicos
de las mujeres dentro de la epidemia, la escasez de proyectos de investigación
y de acción, junto con los pocos recursos destinados a estos fínes(2).
Se espera que
este documento pueda ser otro medio de comunicación para los estudiosos
y los tomadores de decisión en materia de salud y áreas afines, para
mejor entender cómo la epidemia del SIDA ha afectado a la población
femenina. El trabajo parte de la premisa de que existen ciertas semejanzas
socioculturales y económicas en los países latinoamericanos y caribeños
que están exponiendo a las mujeres a grandes riesgos de infección
por el VIH. Se espera que los enfoques presentados sean útiles para
los gobiernos y para otras organizaciones en sus consideraciones para
la adopción de acciones para frenar la epidemia en la población femenina.
Si se logra implementar
políticas públicas y sociales acertadas, todavía hay tiempo para acciones
efectivas. Urge que se realicen tres grandes tareas: 1) llevar a cabo
programas encaminados a frenar la expansión de la epidemia de SIDA
en las mujeres de la región; 2) mejorar la salud y el bienestar de
la población femenil afectada, mientras que se asegure una vida digna
a los hijos de madres (y padres) afectados por el virus y 3) cambiar
las condiciones de vida de las mujeres a favor de mayores derechos
y oportunidades, con el objeto de ofrecerles opciones sociales reales,
que les ayuden a protegerse del VIH.
Lo que se sabía
sobre el tema antes de la XI Conferencia Internacional sobre SIDA
Aspectos generales
de la epidemia
Hace una década
se creyó que la epidemia del SIDA afectaba principalmente a personas
con conductas riesgosas, como son los hombres homosexuales, los usuarios
de drogas ilegales intravenosas (UDI) y las trabajadoras sexuales.
Tal juicio se basaba en pruebas incompletas, derivadas de observaciones
de los primeros años de la epidemia en los EUA y algunos países europeos.
Pocos años después se dió a conocer que la apreciación inicial era
falsa y que en algunas partes de Africa y en Haíti, la epidemia afectaba
a hombres y mujeres casi de manera igual. El hecho de que ambos sexos
sufren igual ante el virus en estos países, está relacionado con el
predominio de la transmisión por contacto heterosexual(3).
Hoy en día, se
estima que en el mundo hay más de 21 millones de personas que viven
con el VIH/SIDA. Las mujeres constituyen el 42% de la población afectada
y esta fracción crecerá en los siguientes años y para el año 2000,
serán tantas mujeres como hombres afectados(4). Todo esto significa
que dentro de un lapso más corto o más largo, según el país, la epidemia
llegará a la población general y en ese momento, las mujeres tendrían
más vulnerabilidad que los hombres frente a la epidemia. En varios
países del Sub-Sahara de Africa, donde la epidemia ha tenido un lapso
de varias décadas, éste ha sido el caso durante mucho tiempo(5).
Se ha hablado
del papel de la pobreza en la epidemia a nivel mundial, y se reconoce
que la gran mayoría de las nuevas infecciones por VIH ocurren en países
en desarrollo y que cada vez más, los casos del SIDA suceden en los
sectores de la población más marginados(6). Por otra parte, se sabe
que las mujeres están entre los más pobres en casi todas las áreas
del mundo; esta situación complica las posibilidades de que las mujeres
se logren proteger contra la epidemia del SIDA(7) .
La presente revisión
sobre el tema de mujeres y SIDA se ubica en la región de Latinoamérica
y el Caribe. A esta región corresponde el 13.4% del total de casos
de SIDA globalmente, y el 29% de los casos totales en el continente
américano.
Se estima que
son más de 1.3 millones de personas que viven con el VIH/SIDA en América
Latina, correspondiendo al 6% de las personas del total global, afectadas
por el VIH(8). De estos países, Brasil está más afectado que los otros
cuando se toma en cuenta las tasas de infección.
En el Caribe se
estima que son más de 250,000 las personas que viven con el virus,
y esta cifra representa el 1% del total mundial. Cabe mencionar que
algunos países del área caribeña tienen una de las tasas de infeccion
más altas del mundo.
Por otra parte,
sabemos que las características de la epidemia del SIDA no son uniformes
en la región, debido a que el VIH tiene diferentes lapsos desde su
introducción en cada sociedad, y también a que hay condiciones socioeconómicas
y culturales que distinguen a cada subregión. Asimismo, en Brasil
y México ocurren 7 de cada 10 infecciones por el VIH en Latinoamérica.
Haití y la República Domicana juntos constituyen el 85% de los casos
en el Caribe (los casos de Puerto Rico se suman a los de los Estados
Unidos de América)(4) .
Con respecto a
la transmisión del virus a nivel mundial, las relaciones heterosexuales
suman más del 70% de todas las infecciones por el VIH(8) . No obstante,
en la región de Latinoamérica y el Caribe, las conductas homosexuales
y bisexuales continuan siendo las causas de más casos de SIDA, mientras
que la transmisión por contacto heterosexual se está incrementando
rápidamente. La transmisión por compartir agujas y jeringas, entre
usuarios de drogas intravenosas, también es importante en algunas
ciudades grandes de la región(9).
Asimismo, en todos
los países de la región ha ocurrido un descenso muy notable en la
proporción de los casos de SIDA en hombres en comparación con las
mujeres. Recientemente, la razón hombre/mujer de casos acumulados
es de 4:1 para Latinoamérica y de 1.6:1 en el Caribe(10). Este cambio
es una señal de que el componente de la epidemia que se relaciona
con el contacto heterosexual está en vías de dominar en la región;
tal situación está asociada con la extensión de la epidemia a la población
general y, por tanto, cabe esperar que en un tiempo corto, se tendrían
impactos parecidos en hombres y mujeres. Los problemas del SIDA son
muy preocupante en la región, cuando se considera que los niveles
de uso del condón son bajos y que existe una alta prevalencia de personas
con varios compañeros sexuales, especialmente entre los hombres.
En la mayoría
de los países de la región, se han realizado algunos estudios sobre
seroprevalencias para el VIH en poblaciones femeninas específicas,
como son las trabajadoras sexuales y las embarazadas. Se perciben
grandes diferencias en las cifras detectadas en las encuestas "centinela",
de país a país y de ciudad a ciudad, dentro de países. Por ejemplo,
en encuestas de 1990 a 1995, se han reportado prevalencias de 0.0%
en mujeres embarazadas en áreas urbanas de Colombia y Cuba y de 2
a 7% en las Bahamas, las Islas Vírgenes Británicas, Guyana , Haíti
y Honduras. Entre trabajadoras sexuales en áreas urbanas en el mismo
período, se han observado prevalencias del VIH de 0 a 5% en Aruba,
Colombia, El Salvador, República Dominicana y México, a la vez que
se reportan niveles tan altos como de 15 a 70% en Honduras, Guyana
y Haití(11).
Los estudios hechos
en mujeres embarazadas y trabajadoras sexuales están encaminados a
recolectar información que puede ser útil en los programas destinados
a frenar la transmisión de mujeres a hombres y de mujeres a niños.
No se sabe bien lo que está pasando con el VIH en los hombres heterosexuales
y bisexuales de la población general; no cabe duda que están ampliamente
implicados en esta cadena de sucesos. Sin embargo, ellos tienden a
ser "invisibles" frente de las metodologías empleadas para recobrar
este tipo de información.
Por esta razón,
muchos activistas e investigadores de la epidemia dicen que tales
estudios resultan de un enfoque equivocado que tiende a culpar a las
"víctimas". En el caso de la trabajadora sexual, es mucho más fácil
que ella sea infectada y no que ella transmita una infección subsecuente,
debido a la diferencia en efectividad de la transmisión de hombre
a mujer y de mujer a hombre. En el caso de la embarazada, la gran
mayoría han sido infectadas por sus maridos o compañeros estables,
que tenían una conducta riesgosa(12).
Transmisión
del virus en las mujeres
Hoy en día, es
necesario reconocer que una gran parte de la epidemia ocurre en la
población heterosexual y, por tanto, las mujeres en general están
en riesgo. Este hecho ha sido evidenciado en varios países de la región,
incluyendo entre otros México, Chile y Honduras, en donde la gran
mayoría de los casos de SIDA ocurren en amas de casa y una fracción
mucho menor está constituida por trabajadoras sexuales. Por lo tanto,
urge la adopción de medidas amplias para apoyar a los procesos sociales
que puedan ayudar a todas las mujeres a reducir sus riesgos de infección
por el VIH(13) . La tarea de la prevención está complicada por el
hecho de que la mayoría de las mujeres unidas a un compañero estable
no consideran que pudieran tener algún riesgo frente al VIH y por
tal razón no están cuestionando a sus compañeros respecto a sus relaciones
extra pareja ni pidiendo protección por medio del uso del condón(14).
Se ha visto amplia
evidencia de que las mujeres constituyen uno de los sectores de la
población en el cual difícilmente se logran hacer cambios importantes
en las conductas a favor de la protección del VIH. Esto se debe a
que la gran mayoría de ellas no son UDI, no suelen tener varios compañeros
sexuales, ni tienen la manera de exigir el uso del condón a sus parejas.
Este último obstaculo para la prevención en las mujeres no puede ser
sorprendente si se toma en consideración que los métodos anticonceptivos
modernos tienen casi cuatro décadas de haber sido introducidos y que
hasta la fecha hay grandes lagunas en la cobertura de anticoncepción
en la población en muchos países, que es una situación generalizada
en naciones en desarrollo y afecta principalmente a grupos minoritarios
y a jóvenes adolescentes en los países industrializados.
Si bien se ha
logrado convencer a una proporción apreciable de las mujeres sobre
los beneficios de tomar medidas para evitar una fecundidad mayor a
la deseada, esto no ha sido el caso con muchos hombres. Se ha visto
en varias partes del mundo que es común que el hombre se niegue activamente
a que su mujer controle la fecundidad. Esta actitud se debe a varias
razones, una de las cuales es, aparentemente, la prohibición de muchas
religiones organizadas de que no haya un control de la natalidad.
Sin embargo, una
parte de los mismos hombres que niegan la planificación familiar a
su pareja, suelen tener relaciones sexuales con otras personas, y
no usan el condón ni con su esposa o compañera estable, ni de manera
consistente con sus otros contactos sexuales. Normalmente, la conducta
sexual extra pareja no es conocida ni admitida; por esta razón, muchas
mujeres que tienen marido o compañero estable no se consideran en
riesgo del SIDA.
Asimismo, existe
un grupo numeroso de hombres que aceptan que sus parejas usen anticonceptivos,
pero se niegan a usar condón como un estorbo al placer masculino o
como una costumbre inaceptable, argumentando que la relación de pareja
estable debería basarse en una confianza plena y en la exclusividad
de la relación. De esta manera, la petición del uso del condón pone
en duda la fidelidad conyugal. La mera mención del deseo de la mujer
de protegerse por medio del uso del condón puede ser motivo de violencia
en su contra y/o del abandono por parte de su pareja. Para poder contrarestar
este problema, se comienzan a ofrecer productos de prevención especialmente
para las mujeres; entre estos están: el condón femenino, los diafragmas,
las capas cervicales y diversas jaleas y cremas espermaticidas. Aunque
estos métodos no son 100% efectivos para la prevención, sí tienen
una gran utilidad en prevenir la infección por el VIH cuando son usados
de manera constante. Entre los problemas para su uso, por lo pronto,
están su falta de disponibilidad en muchas áreas, y el elevado costo
para poblaciones pobres.
La transfusión
con sangre contaminada no es muy importante como causa de casos del
SIDA a nivel mundial, y representa solamente del 3 al 5% del total(8).
Sin embargo, esta vía ha sido un componente sensible en la epidemia
del SIDA en las mujeres en varios países de la región. Esta situación
resultó de la contaminación de bancos de sangre en algunas áreas durante
la segunda mitad de la década de los ochenta. El problema afectó a
muchas más mujeres que hombres porque las mujeres recibieron, y siguen
siendo receptoras de más transfusiones, debido a la frecuencia de
las cesáreas y otras cirugías ginecológicas.
En algunos países
como México, en los cuales se ha podido documentar el impacto de la
contaminación de los bancos de sangre(15), se sabe que esta vía de
transmisión ocasionó la primera subepidemia en mujeres. En respuesta
a este gran peligro, los gobiernos de casi todos los países de la
región han hecho enormes esfuerzos para asegurar la higiene de la
sangre destinada a transfusión. También es evidente que se requerirá
el monitoreo de la sangre durante muchas décadas y con costos muy
elevados. Asimismo, es evidente que se necesitaría racionalizar aun
más la realización de las cirugías y los motivos de transfusión, para
no exponer a tantas personas a este riesgo potencial(8).
En América latina
se producen y circulan cada vez más drogas ilegales. Asimismo, existe
la tendencia a que aumente el consumo de las drogas más adictivas
como heroína y cocaína. Hay una subepidemia menor del SIDA en mujeres
en la mayoría de los países de la región que se relaciona con agujas
y jeringas infectadas. A pesar de que muchos países de la región no
reportan una alta transmisión del VIH a las mujeres debido a drogas,
sabemos que, como en casi todos los países del mundo, muchED¡simas
mujeres se han infectado indirectamente por las drogas, al haber tenido
relaciones con parejas que sí son drogadictas(16).
Los países de
la región que más reportan casos de SIDA en usuarios de drogas intravenosas
(UDI) son Brasil y los del cono sur(10). Por lo menos en el caso del
Brasil, la ruta de la epidemia del SIDA, tanto en mujeres como hombres,
ha sido trazada sobre las principales vías de comunicación entre ciudades
y caminos particulares por donde pasa el tráfico de drogas ilegales,
y corre paralela a los caminos de la droga(17).
Transmisión
vertical
Se reporta que
para mediados de 1996, aproximadamente 3 millones de niños han adquirido
el VIH y una cuarta parte de ellos fueron infectados por sus madres
durante el embarazo y el parto. De los más de 500,000 niños infectados
por medio de la transmisión madre a hijo en el año de 1995, 10,000
ocurrieron en América latina y 5000 en el Caribe(8). La contribución
de esta vía a las epidemias nacionales en la región es variable, y
se relaciona con la prevalencia del virus en la población femenina;
por ejemplo, se reportan las siguientes proporciones correspondientes
a la vía perinatal: área andina, 1.7%; cono sur, 3.3%; Brasil 2.7%;
Istmo centroamericano, 3.3%; Caribe, 8.0%; México, 2.0%(10).
En el mundo, más
del 75% de las mujeres que viven con el VIH están en edad reproductiva;
por tanto, muchas de ellas tienen uno o más embarazos estando infectadas.
La transmisión vertical se refiere a la vía de infección madre-hijo.
Con el afán de tener más información por parte de las madres y para
los servicios obstétricos, en algunos países se han generalizado las
pruebas voluntarias para el VIH en los servicios de atención prenatal
y obstétrica. Sin embargo, la gran mayoría de las embarazadas no se
someten a la prueba por el VIH, debido a problemas de cobertura de
este servicio o, por no solicitarla por considerarse ellas mismas
de bajo riesgo y juzgar que la prueba no es necesaria. Al deseminarse
la epidemia ampliamente entre la población general, cada vez son más
las mujeres que no tienen un comportamiento personal de riesgo, sino
el riesgo resulta de contacto sexual con su pareja infectada. No obstante
la vía de infección, las embarazadas y parturientas seropositivas,
por su propia salud y la de sus hijos, deberían recibir la mejor atención
médica que pueda ser ofrecida(18, 19).
La transmisión
vertical tiene gran relevancia como componente de la epidemia en todos
los países del mundo, por el triste hecho de que los pequeños pacientes
con SIDA tienen una sobreviviencia muy corta. Por otra parte, las
pruebas y los tratamientos para niños con enfermedades relacionadas
al SIDA son muy costosos y/o no disponibles en los países en desarrollo(20).
Recientemente se ha mostrado en un ensayo clínico, que la transmisión
vertical ocurre en 25 a 35% de los hijos de madres seropositivas sin
terapia y en una proporción menor, de 10 a 15% de los nacidos, en
las madres que cursan con un tratamiento de antirretrovirales desde
el tercer mes de embarazo y durante las primeras semanas postparto
en ambos, madre y recién nacido.
Otra serie de
problemas relativos a la transmisión vertical que sigue siendo una
fuente de preocupación es la pequeña fracción de los niños que se
infectan por la leche materna. Ofrecer la leche materna había sido
la recomendación universal de la Organización Mundial de la Salud,
porque es gratuita, segura, nutritiva y una ayuda por sus propiedades
inmunes. Ahora se ha cambiado esta recomendación para madres seropositivas
al VIH en las áreas del mundo donde existen buenas opciones para el
uso de sustitutos de la leche materna. No obstante, para los países
pobres, todavía sigue la controversia sobre qué política se debe seguir
debido al riesgo de infección. Así, en Tanzania y varios otros países
africanos, la recomendación sigue siendo ofrecer la leche materna,
sin consideración de la posibilidad o el conocimiento de que la madre
sea seropositiva(21).
Los derechos
de las mujeres seropositivas y los de sus hijos
Conviene a los
países tomar acciones para ofrecer atención médica y favorecer la
salud de toda la población. Se sabe que una parte importante de los
grandes problemas de salud y bienestar están condicionados por la
sociedad, en cuanto a factores negativos como la miseria, las drogas,
y el poco gasto en educación y en servicios de salud. Es por esto
que sigue siendo una responsibilidad colectiva, responder cuando los
males socioeconómicos repercuten negativamente sobre la población
más vulnerable. En el caso de las mujeres seropositivas al VIH, es
claro que muchas de ellas son "víctimas" de las circunstancias, más
que perpetradoras de estos males. Sin embargo, hay amplia evidencia
de que las mujeres que viven con el VIH sufren muchas injusticias
en el orden social e institucional. No obstante que mucho se ha debatido
este tema, todavía hay mucho que hacer para entender y combatir las
formas de discriminación más frecuentes hacia las mujeres infectadas
y que viven con VIH/SIDA(22).
Estos problemas
son particularmente importantes para las embarazadas seropositivas
que reciben un trato injusto por parte de la sociedad en general,
debido a su potencial de transmitir el virus a su hijo. Por eso, en
muchos países del mundo y de la región, hay grupos que luchan por
los derechos reproductivos y sexuales de las embarazadas con el VIH/SIDA
y de todas las mujeres seropositivas. En este sentido se comprenden
varias situaciones que se relacionan con problemas éticos, incluyendo,
el derecho al aborto electivo y no coercitivo para las embarazadas
seropositivas que lo deseen, así como la vigilancia para evitar tanto
la esterilización de las mujeres infectadas como la realización de
las pruebas forzosas de detección del VIH en las embarazadas(23).
Igual de preocupante
es la situación de los hijos de madres (y padres) afectados por el
VIH/SIDA, tanto de los que están infectados como de los que no lo
están. Debido a que comúnmente el SIDA afecta a las familias, incluyendo
al padre, la madre y el niño pequeño, todos ellos requieren de una
atención larga y complicada que casi nunca puede ser costeada por
los parientes. Por otra parte, tarde o temprano, mueren los integrantes
adultos de la familia con SIDA, dejando a sus hijos huérfanos. Los
"hijos del SIDA" merecen ser bien cuidados por parte de la familia
cercana o en su ausencia, por otras estructuras capacitadas del gobierno
y de la sociedad en general. El número de huérfanos debidos al SIDA
crecerá de manera importante en los próximos años, y es necesario
considerar varias alternativas para la custodia temporal y permanente
de estos niños(23). Se ha estimado que mundialmente, 5 a 10 millones
de niños quedarán huérfanos antes del año 2000. Como ejemplos en la
región, puede señalarse que para el 2000, habrá aproximadamente 30,000
huérfanos en Honduras y 40,000 en la República Dominicana(9).
La XI Conferencia:
temas principales y aspectos relevantes
En esta sección
del documento, se analiza la información que fue presentada durante
la reciente Conferencia, con el fin de determinar las tendencias actuales
del conocimiento sobre la investigación y la acción en la lucha contra
el SIDA. El propósito de esta parte del documento es comentar la parte
más representativa y relevante de la información presentada sobre
mujeres y SIDA a nivel mundial, con una atención especial a lo que
está ocurriendo en la región.
Este análisis
se hizo a partir de dos actividades: primero, la autora del documento
asistió a todas las sesiones posibles, que fueron marcados en el programa
del evento como referentes al eje de mujeres (ver la primera página
de esta monográfia). Al haber escuchado casi toda la discusión sobre
este tema, procedió a organizar la información de la Conferencia presentada
en las presentaciones y en los carteles. Esta última tarea se facilió
por un banco de documentación, que incluyó todos los resúmenes de
la Conferencia (más de 6,000 trabajos), preparado por la compañía
de fármacos "Merke" y distribuido gratis en cuatro disquettes a los
delegados de la Conferencia que lo solicitaron.
Se realizó la
búsqueda de la información correspondiente al solicitar de dicho banco
de documentación, todos los resúmenes que incluyeran cualquier mención
de palabras mujeres y epidemia (keywords: "women" & "epidemic").
Esta búsqueda produjó 126 títulos de trabajos, junto con sus respectivos
resúmenes. Como es evidente, no todos los resúmenes resultaron muy
útiles para este análisis y se procedió a hacer una depuración, para
encontrar los trabajos de mayor interés, que representaran distintas
áreas del mundo, incluso: Africa, Asia, Europa y Rusia, América del
Norte, así como América latina y el Caribe. De los países de la región
comprendida en el presente documento, Brasil, México y Argentina se
destacaron como los que produjeron más trabajos sobre el tema. A continuación
se presentan los subtemas seleccionados y se citan los 50 trabajos
que sustancian este análisis. (Los resumenes están referidos por su
número en el programa de la Conferencia.)
Acciones de
prevención en las mujeres más vulnerables
Se han identificado
varios grupos específicos de mujeres que tienen mayor vulnerabilidad
frente de la epidemia del SIDA. Los trabajos sobre tendencias de los
casos de SIDA en mujeres son muy importantes por dos razones; primero,
ayudan a identificar los grupos vulnerables y segundo, señalan los
cambios que han ocurrido en los últimos años al respecto(24-26). Fueron
siete trabajos sobre las tendencias de los casos en mujeres latinoamericanas
y latinas(27-32) en los Estados Unidos. También importante en este
contexto es la subnotificación de casos, reportada en Argentina, que
igualmente afecta a casi toda la región. Este problema hace díficil
la interpretación del rumbo de la epidemia tanto en mujeres como hombres(33).
Otro tema de interés
fue un análisis de la investigación sobre VIH/SIDA realizado en México,
que mostró que existen múltiples trabajos sobre la mujer. Sin embargo,
esta información, como todo lo demás sobre la epidemia, suele ser
presentada solamente en congresos nacionales y rara vez llega a aparecer
en la literatura internacional.
Se debe prestar
más atención a los problemas de los grupos de mujeres más afectadas
por el VIH, para encontrar una forma de incrementar su percepción
del riesgo ante el virus y la manera de llevarles mensajes sobre estrategias
prácticas para reducir su probabilidad de infectarse. Entre estos
grupos están:
Mujeres jóvenes.
En varios países latinoamericanos el promedio de edad de casos de
mujeres con SIDA es de 20 a 30 años; esto significa que muchas de
ellas han adquirido el virus durante la adolescencia. Existen riesgos
específicos para el VIH en mujeres jóvenes, debido al infrecuente
uso de condones, al hecho de que sus parejas suelen tener más años
de experiencia sexual (y más probabilidad de haber adquirido el VIH)
y para las de más corta edad, la inmadurez del aparato reproductivo(29,
34-36). La situación de la población jóven cobra especial relevancia
en América Latina y el Caribe, pues son zonas del mundo donde hasta
el 35% del total de los habitantes, son menores de 20 años. No cabe
duda de que tanto hombres como mujeres de este grupo etareo corren
riesgos frente al VIH. No obstante, las mujeres tienden adquirir SIDA
a menor edad que los hombres(31), debido a la costumbre generalizada
entre hombres de buscar relaciones sexuales con mujeres algunos años
más jóvenes.
Trabajadoras
sexuales. Dadas las difíciles condiciones económicas y la inestabilidad
social existente en muchas partes del mundo, un gran número de mujeres
se ven forzadas a participar en el comercio sexual, situación en la
cual se exponen a grandes riesgos de ser infectadas por el VIH(37-39).
Se ha dedicado
más investigación y acción de prevención en la región a las mujeres
en prostíbulos u otras áreas reconocidas como de comercio sexual.
Sin embargo, existen tanto expansión de los números de trabajadoras
sexuales como nuevas modalidades de comercio sexual. Algunos de los
nuevos grupos de trabajadoras sexuales tienden a trabajar en la calle,
donde están todavía más desprotegidas y sufren grandes riesgos de
infectarse con el VIH(40, 41).
Mujeres unidas
a hombres que tienen múltiples parejas.. Otras mujeres identificadas
como de alto riesgo para la infección por el VIH, incluyen a las mujeres
que mantienen relaciones sexuales estables con compañeros que tienen
múltiples parejas; además, una fracción no determinada de ellos también
tiene relaciones sexuales con hombres. La mayor parte de estas mujeres
son casadas y desconocen su riesgo de adquirir el VIH; por otra parte,
dada la naturaleza clandestina de la actividad de sus parejas, es
difícil identificar a las mujeres que conforman este grupo. Sin embargo,
debido a la gran vulnerabilidad frente al VIH/SIDA que tienen las
mujeres en esta situación, se requiere de investigación sobre sus
problemas. Hay varios informes sobre la conducta de los hombres brasileños
en cuanto a tener varias parejas y el riesgo correspondiente que corre
su compañera estable(27, 42-44).
Por otra parte,
hay informes sobre cómo en Africa y en otros partes del mundo(45),
se están llevando a cabo campañas nacionales y locales, dirigidas
a informar y a motivar cambios importantes en la conducta sexual de
los hombres que están creando mayores riesgos para sus parejas femeninas.
Embarazadas.
Siempre se ha afirmado que las mujeres que cursan con un embarazo
están entre las personas más vulnerables de la sociedad, y en los
tiempos del SIDA este hecho es todavía más evidente(46). En muchos
países del mundo se hacen pruebas de detección del VIH a la población
de embarazadas en encuesta centinela para estimar las tendencias probables
en la transmisión vertical del SIDA. Algunos grupos expresan preocupación
por la ética de la metodología de estos estudios(47-49), dada la anonimia
de los datos, y por tanto, el hecho de que no es posible identificar
a las mujeres afectadas y ofrecerles alguna atención mayor. Por otra
parte, se ha observado que es necesario actuar para que se cuente
con pruebas para VIH, pero que las personas se sometan a ellas de
manera voluntaria y no forzosa, durante la etapa de desarrollo prenatal(46).
Debido a la alta prevalencia del VIH en su país, los autores brasileños
se han interesado mucho en los problemas de la ética de la detección
del virus en embarazadas(50-52).
Problemas para
la prevención en mujeres
Hasta la fecha,
la atención promordial de los programas nacionales del SIDA se ha
enfocado a aspectos de la epidemia en ciertos subgrupos de la población.
El crecimiento de la epidemia en la población femenina en general
crea grandes exigencias para los programas de prevención del SIDA
que fueron establecidos hace algunos años. En aquel entonces se creía
que al identificar factores personales de riesgo para la transmisión,
sería factible hallar a las personas más probables de infectarse y
ofrecerles orientación y re-educación. A pesar de la información disponible
sobre los cambios que han ocurrido en la epidemia, hoy en día el público
en general, todavía asocia la enfermedad con grupos con conductas
de alto riesgo y así los heterosexuales, hombres y mujeres, no se
consideran en riesgo ante el VIH(53-55). Esta situación fue reportada
ampliamente por los países de la región durante la Conferencia(34,
43, 56, 57).
La situación de
la drogadicción en mujeres es particularmente relevante en Norte América(58,
59) y también afecta a varios países en la región latinoaméricana
y del Caribe(60, 61).
Por todas estas
razones se dice que la mujer en general es socialmente vulnerable
a ser infectada por el virus del SIDA y se han unido muchas voces
femeninas y masculinas para pedir que se faculte, otorge poder social
("empowerment") a las mujeres para ser capaces de reducir sus riesgos
frente del virus(54, 62). Para ser capaz de tomar medidas de protección
contra el VIH, es necesario tener el conocimento y el "poder" de ejercer
la prevención. La gran mayoría de las mujeres del mundo no tienen
ese "poder" porque son dependientes de los hombres y son ellos quienes
determinan los momentos para el coito y las condiciones en que se
va a llevar a cabo; desafortunadamente, la mayoría de los hombres
no quieren usar condón con sus parejas femeninas. Tampoco está asegurada,
en buena parte del mundo, la disponibilidad del condón en cantidades
suficientes y a un precio accesible para el uso masivo(38, 63, 64).
De la misma manera,
los programas oficiales de control natal en muchos países han privilegiados
los métodos de mayor "seguridad" contra el embarazo, y han menospreciados
los métodos de barrera, que de hecho, usualmente no se ofrecen a las
usuarias (o los usuarios) de los servicios de la planificación familiar.
Todo esto supone grandes obstáculos para la mujer, para que llegue
a tener conocimento y percepción del riesgo personal de adquirir el
VIH y para lograr el uso constante del cóndon y/o otros métodos de
barrera. Dadas todas estas consideraciones, se plantea la necesidad
de "métodos controlados por las mujeres" ("female-controlled methods")
que tendrían que ser baratos e inocuos para asegurar una difusión
amplia en todos los países(65). Se está trabajando en la creación
de nuevos productos como el condón femenino y los microbicidas y algunas
organizaciones en la región están promoviendo ensayos comunitarios
para determinar la aceptabilidad de distintos métodos controlados
por las mujeres(64). Asimismo, el hecho de que en algunos países,
se esté integrando la prevención del SIDA, con la detección de enfermedades
sexuales en los servicios de planificación familiar, parece ser un
paso acertado(66, 67). Para poder mejorar la calidad de estos nuevos
servicios, se requiere de capacitación del personal de salud para
que tenga mejores conocimientos y actitudes.
Consideraciones
sobre la pobreza, las drogas ilegales y la migración
La denominada
"pauperización" de la epidemia en muchas partes del mundo(30, 68)
es un tema de suma importancia para el control del SIDA. Se reconoce
que este fenómeno ha existido desde los comienzos de la aparición
del SIDA; las primeras áreas en las cuales apareció el virus y los
más gravemente afectados son el Sub-Sahara de Africa y Haití. De igual
forma, los países con menos posibilidad de frenar la epidemia son
los más pobres, debido a las crisis económicas, el bajo nivel de educación
de la población y las costumbres tradicionales pronatalistas. Las
mujeres de estos países, así como de muchas naciones menos pobres,
tienen todavía un menor nivel educativo y menos recursos que los hombres.
El mercado de
drogas ilegales es otro subtema que puede ser relacionado con la pobreza.
En los países industrializados se ha estudiado el papel de la drogadicción
como componente de la epidemia del SIDA (54, 59, 61) y se han emprendido
acciones para motivar a las mujeres a reducir sus riesgos personales
relacionados con el uso de las drogas. Por medio de campañas educativas,
se exhorta a la población de UDI a que deje de inyectarse con agujas
y jeringas potencialmente contaminados. En algunos países se han iniciado
programas formales que ofrecen jeringas limpias a cambio de las usadas
y tratamientos prolongados para ayudar a las personas a dejar sus
adicciones a drogas ilegales (58, 69) .
Para combatir
la falta de poder social de las mujeres
A pesar del pesisismo
sobre la vulnerabilidad de las mujeres al VIH, existen algunas buenas
noticias sobre las posiblidades de que ellas se protejan ante la infección
por el VIH y logren una mejor salud reproductiva, en general. Primero,
con oportunidades de aprendizaje en grupos pequeños (los llamados
grupos focales), se ha visto en muchas partes del mundo, incluso algunos
países en desarrollo, que las mujeres están capacitandose para negociar
el uso del condón con sus parejas masculinas(56, 66).
En algunas partes
del mundo y en la región, y de manera importante en Brasil, se está
estudiando la manera de integrar los servicios de planificación familiar
y los de atención materno-infantil, con los de prevención del VIH,
junto con la detección y el tratamiento de otras enfermedades sexuales,
en lo se llaman servicios integrales de salud reproductiva. Los servicios
integrales de salud reproductiva de la mujer tienen varias ventajas
en cuanto a la selección de métodos adecuados de protección contra
el embarazo, en combinación con otros de barrera para evitar las enfermedades
transmitidas sexualmente e infección por el VIH(66, 67). Tambi 9‚n
se habla de la necesidad de capacitar al personal y fortelecer los
servicios tradicionales que existen para detectar y tratar las enfermedades
de transmisón sexual, debido a que muchas de éstas pueden ser cofactores
de la infección por el VIH(70, 71).
Buenas noticias
sobre los avances a partir de un enfoque activista multisectorial
Debido a la gran
magnitud de la participación de grupos comunitarios(72, 73) y de otros
organismos no gubernmentales en la Conferencia, se recibieron noticias
sobre el valioso trabajo de estas organizaciones para prevenir la
transmisión, así como para brindar cuidados físicos y promover la
protección de los derechos de las personas seropositivas(74-77). Asimismo,
en varias áreas del mundo los grupos de mujeres y hombres seropositivos,
conjuntan sus esfuerzos para realizar una excelente labor frente a
la epidemia(78) .
Temas que requieren
mayor investigación y acción
La situación
de las mujeres rurales
Algunas fuentes
han mencionado la existencia de comunidades rurales con una alta prevalencia
del VIH/SIDA en diversos países de Africa. La mayoría de las mujeres
infectadas en estas comunidades ha sido infectada por sus maridos
o compañeros estables, quienes son o han sido trabajadores migrantes
en áreas de alta o mediana prevalencia del VIH. Así, es necesario
identificar las características de los migrantes y de sus compañeras
en tales comunidades para entender la dinámica de la "ruralización"
de la epidemia del SIDA. Se escuchan comentarios puntuales sobre organizaciones
semejantes en los países de la región, pero son escasos los informes
sobre investigación y acción en mujeres de comunidades rurales.
Las acciones
tomadas por parte de las trabajadoras sexuales y por ellas mismas
El trabajo de
prevención con grupos de trabajadoras sexuales ha tenido éxito en
varios países y se comenta que ahora ellas se organizan para continuar
con la lucha para mejorar sus condiciones generales de trabajo y de
prevención dentro del comercio sexual. Aunque se llevó a cabo una
sesión de presentaciones dirigida por las trabajadoras sexuales, no
recibimos informes sobre este avance en los resúmenes de trabajos
de la Conferencia. También existen organizaciones parecidas en algunos
países de la región y sería muy interesante apoyar y documentar estos
esfuerzos.
Las variantes
del "machismo" y sus impactos sobre la epidemia
De los trabajos
de la Conferencia, solamente los de Brasil consideraron los riesgos
para las mujeres de tener varios compañeros sexuales, cosa que en
los hombres es mucho más común. Sabemos que este tipo de conducta
está muy generalizada en la región, pero hacen falta los informes
que lo documentan en los distintos países, así como los esfuerzos
sociales que se está tomando para superar el problema.
Por otra parte,
parece que los programas nacionales de lucha contra el SIDA en la
región no están preparados para llevar a cabo campañas extensas encaminadas
a intervenir en las prácticas heterosexuales de la población en general.
Hasta que se implementen programas de este tipo, de preferencia en
colaboración con otros organismos, la suerte de las mujeres (y los
hombres) frente del VIH estará en duda.
Diagnóstico
sobre la extensión y las acciones necesarias para frenar el uso de
drogas
Hay grandes ganancias
en la promoción y en la oferta directa de servicios y productos en
las industrias que se dedican a los aspectos "ilícitos" del comportamiento
humano, como es el uso de drogas estupefacientes y las partes más
turbias del comercio sexual. Estos fenómenos producen condiciones
que perpetúan la transmisión del SIDA y otros padecimientos graves
como es la hepatitis B.
En casi todos
los países de la región, y especialmente en aquellos donde no existen
bases verdaderas para el desarrollo, emergen personajes que crean
las condiciones necesarias para hacerse multimillonarios a costa de
la sociedad. La concentración de tanto dinero proveniente del tráfico
internacional de estupefacientes, conlleva influencias deletéreas
sobre muchas partes del sistema político y social; esta situación
también ha tenido su impacto sobre la epidemia del SIDA en América
latina y el Caribe.
Necesitamos saber
más sobre los impactos de las drogas ilegales en la epidemia del SIDA
en la región, así como las estrategias que se usan para combatir este
problema en los países donde la drogadición está muy generalizada.
Uso de AZT
durante el embarazo para reducir la transmisión vertical
El uso de los
antirretrovirales apenas empieza a ser probado en pequeños grupos
de embarazadas en algunos países latinoamericanos y del Caribe. Por
otra parte, debido a su alto costo, junto con la falta de cobertura
para generalizar las pruebas voluntarias por el VIH en la atención
prenatal, hay duda sobre cuando estos tratamientos puedan ser difundidos
en la región. Para poder determinar las políticas de salud al respecto,
se requiere de estudios locales sobre el uso de los antirretrovirales,
que puedan ser evaluados con respecto a su costo-efectividad. .
Varios temas
relacionados con la pobreza
Un fenómeno relacionado
con la pobreza y el SIDA tiene que ver con la presencia de las mujeres
en la parte dependiente o más debil de la fuerza laboral. En general,
la población femenina es un sector dependiente, sujeto a quedarse
en casa, atendiendo a sus familiares y sin derecho de pago directo
por sus servicios. Con múltiples ocupaciones, bastante estrés y sin
dinero, las mujeres descuidan su salud personal, a favor de los otros,
brindándoles su tiempo y sus escasos recursos. Más aún, las crisis
económicas y políticas recientes han favorecido que en un gran número
de hogares actualmente la mujer es el sustento de la familia y en
varias partes de la región, la proporción de familias con jefa económica
llega a ser hasta del 50% o más del total.
Cuando la mujer
se encuentra sola con dependientes familiares, ella busca la manera
de darles sustento. Sin educación y sin contactos en el mundo del
empleo formal, la mayoría de las mujeres pobres aceptan ser trabajadoras
domésticas, lavanderas o vendedoras ambulantes. Algunas de ellas encuentran
que el comercio sexual riende mucho mayores beneficios económicos
que otros empleos potenciales y en ese ámbito se exponen a grandes
riesgos de infectarse con ETS y/o el VIH.
Se ha visto que
los planes de desarrollo de la mayoría de los países buscan expander
las oportunidades para el trabajo de los hombres, por ser empleados
"más estables", más aptos para empleos pesados y que requieren menos
compensaciones adicionales, como son los días de ausencia por razones
de salud o "personales" (que puede leerse como días de cuidar a sus
hijos u otros miembros de la familia que se encuentran enfermos).
Parte de la respuesta a la epidemia del SIDA depende de que sea posible
encontrar opciones de empleo para las mujeres que las saquen de la
miseria y las proteja ante mayores riesgos de sufrir el VIH y otras
enfermedades sexuales. Desafortunadamente, sabemos muy poco sobre
cómo han afectado a las mujeres las políticas económicas y cuál ha
sido su interacción con los factores que condicionan la epidemia.
Otro subtema relacionado
con la extensa pobreza en la región tiene que ver con los movimientos
constantes de la población en busca de empleo. La migración nacional
e internacional, que se ha vuelto un requisito de las operaciones
de la economía, ha sido factor determinante en la diseminación del
virus de un país a otro y de un continente a los demás. Sabemos que
hay movimientos constantes de migración entre países de la región
y dentro de los límites de cada país de la región. Los hombres suelen
ser los migrantes y muchos de ellos migran a áreas de alta prevalencia
del VIH. Cuando algunos de estos hombres regresan a sus comunidades
de orígen se encuentran afectados por el VIH, y transmiten el virus
a una o más mujeres de la localidad. A pesar de la plausibilidad de
esta cadena de sucesos, no tenemos reportes confiables sobre la situación.
Las mujeres jóvenes
también migran, usuualmente del campo a la ciudad y al encontrarse
en este ámbito cambian sus costumbres, incluyendo las que se relacionan
con la conducta sexual. Así, muchas de ellas, lejos de su familia,
buscan relaciones sexuales con hombres que les ofrecen cierto apoyo.
Desafortunadamente, algunos de estos hombres tienen conductas personales
riesgosas. La "maquila" o fabricación para exportación se ha extendido
en muchos países de la región, como uno de los modelos económicos
más difundidos; este tipo de industria suele ocupar a muchas mujeres
jóvenes y una buena parte de ellas son migrantes. Como en el caso
de los migrantes masculinos, falta mucho que hacer para contar con
suficientes datos sobre los riesgos para infección por el VIH en el
grupo de mujeres jóvenes que migran.
Lineamientos
recomendados para la política y la acción
Se ofrecen las
siguientes recomendaciones puntuales sobre cómo entender y mejorar
la situación de las mujeres latinoamericanas y del Caribe frente a
la epidemia del VIH/SIDA, a la vez que se avance en el propósito de
crear las condiciones necesarias para que se reduzca el riesgo del
SIDA y favorezca la salud y el bienestar de las mujeres y niños ya
afectados.
Necesidad de
reforzar casi toda la investigación sobre el tema
Urge que se refuerce
la investigación sobre la epidemia del SIDA en mujeres en casi todas
sus variantes y particularmente en las áreas arriba mencionadas como
enfoques que requieron de más conocimiento. Con el afán de sintetizar
esta enorme tarea, se resumen aquí algunos de los enfoques más relevantes
para la investigación.
Hay que incluir
la perspectiva de género en el estudio de la epidemia del SIDA; aquí
se refiere a consideraciones sobre la vulnerabilidad de la mujer a
la infección por VIH/SIDA, a causa de sus condiciones biológicas y
sociales. Además, es necesario que se analicen ciertos factores de
riesgo en América latina y el Caribe que interactúan con las condiciones
de género tales como el machismo, la estratificación económica, la
étnia, la inserción de las mujeres en el mercado laboral y la estructura
por edades.
Entre los subtemas
fundamentales para avanzar en la comprensión de la epidemia del SIDA
desde la perspectiva de género están los siguientes(79) :
• Falta
de percepción de riesgo para el VIH/ SIDA en la población femenina;
• Los impedimientos
a la negociación de prácticas sexuales más seguras;
• El papel
de diferentes instituciones sociales como favorecedores u oponentes
para las campañas de lucha contra el SIDA;
• Modelos
y esquemas vigentes para los servicios integrados de salud reproductiva,
incluyendo planificación familiar, prevención de ETS y VIH/SIDA, salud
materno-infantil, y prevención de cáncer de mama y cérvico-uterino;
• Necesidades
de los diferentes grupos de mujeres frente de los servicios reproductivos
integrados, como las trabajadoras sexuales, las indígenas, las amas
de casa y las adolescentes;
• Modelos
de consejería e información individual y familiar sobre el VIH/SIDA
y de intervención para el cambio de conductas, respetando los derechos
humanos;
• La situación
de la mujer en la legislación a nivel nacional, relacionada con los
derechos reproductivos y sexuales en los distintos países de la región,
incluyendo lo referente al VIH/SIDA, así como las condiciones sociales
generales que afectan a la población femenina, incluida la legislación
sobre diversos aspectos: trabajo, aborto, derecho a heredar y ejercicio
del sexo comercial;
• El marco
internacional de los derechos legales de las personas que viven
con el VIH/SIDA y cómo esto ha sido interpretado en las leyes de
los distintos países y, a la vez, cuáles estructuras se han creado
para proteger los derechos de las mujeres seropositivas y los de
sus hijos.
Propuestas
más urgentes para la acción
Se ofrecen las
siguientes propuestas con el propósito de avanzar en los esfuerzos
para reducir los estragos del VIH/SIDA en la población femenina
de la región:
• Incluir
siempre, en las estrategias de control de ETS y SIDA, el uso de
mensajes educativos, particularizados para las mujeres según su
situación en la sociedad y de acuerdo con distintos grupos etáreos;
• Lograr
la producción, distribución y accesibilidad en cuanto a precio,
del condón femenino y de otros métodos de barrera que pueden ser
controlados por las mujeres;
• Apoyar
los esfuerzos para ampliar la cobertura y la accesibilidad de servicios
integrales de salud reproductiva, que incluyan acciones de prevención
del SIDA y de detección y tratamiento de otra enfermedades de transmisión
sexual;
• Incrementar
las oportunidades para difundir mensajes educativos al público en
general sobre el comportamiento sexual riesgoso y las posibilidades
reales a favor del sexo más seguro;
• Apoyar
a las comunidades y organizaciones no gobernamentales en sus proyectos
encaminados a combatir la expansión de la epidemia y para resolver
parte de los problemas de las mujeres seropositivas y los de sus
familias;
• Considerar
a las jóvenes (y los jóvenes) como los integrantes del grupo que
requiere de mayor atención para la educación, porque ellos están
en la etapa de la vida en la que mejor pueden incorporar los comportamientos
de prevención y adquirir actitudes que propicien una vida sexual
más sana y satisfactoria;
• Poner
en práctica programas formales para capacitar al personal de salud,
de todos niveles, para que atienda adecuadamente a las personas
que viven con el VIH/SIDA y para motivar a este grupo a participar
activamente en las campañas de prevención;
• Ser
activo en la búsqueda de más fondos para investigación-acción y
establecer alianzas y colaboraciones multisectoriales.
Por otra parte,
no se puede dudar que los esfuerzos de los programas oficiales y
macrosociales para la prevención tendrían que encontrar "eco" en
acciones en la comunidad civil. Aparte de las campañas de prevención
voluntaria, es esencial que se consideren otro tipo de estrategias
que puedan ayudar a producir cambios a favor de la protección de
las mujeres por parte de los hombres, tanto para sus parejas estables
como para sus otras compañeras. También en el interior de las familias,
madres y padres tendrán que luchar para inspirar nuevos valores
destinados a concientizar a sus hijas e hijos adolescentes sobres
la necesidad de tomar medidas preventivas.
Finalmente,
cabe destacar que, de acuerdo con lo que se ha observado repetidamente,
las comunidades directamente afectadas por el VIH son aliados muy
fieles y efectivos en la planeación y puesta en práctica de las
acciones destinadas a frenar la epidemia del SIDA.
-----------------------------------------------
( I ) Se agradece
a las siguientes personas por sus comentarios y el apoyo administrativo
para la elaboración de este documento: Dra. Blanca Rico, Mtra. Ana
María Cuevas y Sra. María Victoria Bonilla, todas integrantes del
Secretariado del Proyecto: Grupo Latinoamericano de Trabajo sobre
Mujeres y SIDA, del Insitituto Nacional de Salud Pública, Cuernavaca,
Morelos, México.
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