Mujeres y vulnerabilidad para el VIH/SIDA: perspectivas para la prevencion

Susan Vandale (I)

Introducción

Con un lapso de quince años desde que se dió a conocer la epidemia del VIH/SIDA, se realizó la XI Conferencia Internacional sobre SIDA en Vancouver, B.C.,Canadá del 7 al 11 de julio de 1996. Al igual que en las Conferencias internacionales anteriores, ésta se llevó a cabo como un ejercicio científico y social para comunicar rápidamente a todos los países del mundo el estado del conocimiento actual sobre el VIH/SIDA, y para estimular la rápida adopción de la estrategias que puedan ayudar en el control de la pandemia.

De acuerdo con la información oficial, quince mil delegados asistieron a la XI Conferencia y ésta tuvo un costo aproximado de 18 millones de dólares. Como parte de los eventos, se presentaron 16 conferencias magistrales de suma excelencia y 163 sesiones sobre subtemas importantes. Además, se exhibieron 6,000 trabajos en cartel y una fracción de éstos fueron comentados en sesiones orales. Fueron cuatro ejes ("tracks") de subtemas principales: 1) ciencias básicas, 2) ciencias clínicas, 3) epidemiología y salud pública y 4) aspectos sociales y para la formulación de políticas. Todos los temas se subdividieron en tres vertientes ("pathways"), de las cuales una se refirió específicamente a mujeres y el VIH.

En este documento se resume el estado del arte de la investigación y del activismo relacionados con la epidemia del VIH/SIDA en las mujeres. El enfoque del trabajo es sobre la salud pública y aspectos sociales relacionados con esta epidemia; se destacan aquí, tanto los conocimientos principales existentes en estos campos antes de la Conferencia, como los que se revelaron en el transcurso del reciente evento. En la parte final del documento se presentan algunas recomendaciones puntuales para la investigación y la acción destinadas a prevención y control del VIH/SIDA en mujeres; además, se comenta lo que se consideran los desafíos principales al futuro.

Por otra parte, el presente trabajo pone énfasis en la epidemia del VIH/SIDA en la población femenina de los países latinoaméricanos y del Caribe, y sobre aspectos que, al parecer, serían de utilidad para esta población. Ya ha sido ampliamente comentado el enorme impacto potencial que tiene la epidemia en esta parte del mundo; sin embargo, cuando se consultan las fuentes documentales, se encuentra información muy escasa, que haría pensar que todavía no es un problema serio para las mujeres excepto, tal vez, en Brasil, Honduras y algunas partes del Caribe.

Partiendo del hecho de que la epidemia en la región no ha alcanzado los niveles sufridos en Africa y Asia, nos ofrece la posibilidad de intervenir en un momento oportuno para impedir que alcance proporciones desastrosas en esta parte de América. Urge hacer más investigación e intervenciones en la región, ya que existen factores socioeconómicos y culturales que podrían acelerar la epidemia en mujeres. Entre estos factores están la crisis económica y la pobreza de gran parte de la población, así como las relaciones de género desfavorables a las mujeres, que predominan en la mayoría de los países región.

Es bien sabido que las características sociales de género en esta parte del mundo marcan una enorme diferencia entre lo que se espera de los hombres y de las mujeres. Estos factores sí conllevan grandes desigualdades sociales entre los sexos y, en el contexto de la epidemia del SIDA, tienen consecuencias de suma importancia(1).

A todo esto se aúnan el retraso con que se empezaron a estudiar los problemas específicos de las mujeres dentro de la epidemia, la escasez de proyectos de investigación y de acción, junto con los pocos recursos destinados a estos fínes(2).

Se espera que este documento pueda ser otro medio de comunicación para los estudiosos y los tomadores de decisión en materia de salud y áreas afines, para mejor entender cómo la epidemia del SIDA ha afectado a la población femenina. El trabajo parte de la premisa de que existen ciertas semejanzas socioculturales y económicas en los países latinoamericanos y caribeños que están exponiendo a las mujeres a grandes riesgos de infección por el VIH. Se espera que los enfoques presentados sean útiles para los gobiernos y para otras organizaciones en sus consideraciones para la adopción de acciones para frenar la epidemia en la población femenina.

Si se logra implementar políticas públicas y sociales acertadas, todavía hay tiempo para acciones efectivas. Urge que se realicen tres grandes tareas: 1) llevar a cabo programas encaminados a frenar la expansión de la epidemia de SIDA en las mujeres de la región; 2) mejorar la salud y el bienestar de la población femenil afectada, mientras que se asegure una vida digna a los hijos de madres (y padres) afectados por el virus y 3) cambiar las condiciones de vida de las mujeres a favor de mayores derechos y oportunidades, con el objeto de ofrecerles opciones sociales reales, que les ayuden a protegerse del VIH.

Lo que se sabía sobre el tema antes de la XI Conferencia Internacional sobre SIDA

Aspectos generales de la epidemia

Hace una década se creyó que la epidemia del SIDA afectaba principalmente a personas con conductas riesgosas, como son los hombres homosexuales, los usuarios de drogas ilegales intravenosas (UDI) y las trabajadoras sexuales. Tal juicio se basaba en pruebas incompletas, derivadas de observaciones de los primeros años de la epidemia en los EUA y algunos países europeos. Pocos años después se dió a conocer que la apreciación inicial era falsa y que en algunas partes de Africa y en Haíti, la epidemia afectaba a hombres y mujeres casi de manera igual. El hecho de que ambos sexos sufren igual ante el virus en estos países, está relacionado con el predominio de la transmisión por contacto heterosexual(3).

Hoy en día, se estima que en el mundo hay más de 21 millones de personas que viven con el VIH/SIDA. Las mujeres constituyen el 42% de la población afectada y esta fracción crecerá en los siguientes años y para el año 2000, serán tantas mujeres como hombres afectados(4). Todo esto significa que dentro de un lapso más corto o más largo, según el país, la epidemia llegará a la población general y en ese momento, las mujeres tendrían más vulnerabilidad que los hombres frente a la epidemia. En varios países del Sub-Sahara de Africa, donde la epidemia ha tenido un lapso de varias décadas, éste ha sido el caso durante mucho tiempo(5).

Se ha hablado del papel de la pobreza en la epidemia a nivel mundial, y se reconoce que la gran mayoría de las nuevas infecciones por VIH ocurren en países en desarrollo y que cada vez más, los casos del SIDA suceden en los sectores de la población más marginados(6). Por otra parte, se sabe que las mujeres están entre los más pobres en casi todas las áreas del mundo; esta situación complica las posibilidades de que las mujeres se logren proteger contra la epidemia del SIDA(7) .

La presente revisión sobre el tema de mujeres y SIDA se ubica en la región de Latinoamérica y el Caribe. A esta región corresponde el 13.4% del total de casos de SIDA globalmente, y el 29% de los casos totales en el continente américano.

Se estima que son más de 1.3 millones de personas que viven con el VIH/SIDA en América Latina, correspondiendo al 6% de las personas del total global, afectadas por el VIH(8). De estos países, Brasil está más afectado que los otros cuando se toma en cuenta las tasas de infección.

En el Caribe se estima que son más de 250,000 las personas que viven con el virus, y esta cifra representa el 1% del total mundial. Cabe mencionar que algunos países del área caribeña tienen una de las tasas de infeccion más altas del mundo.

Por otra parte, sabemos que las características de la epidemia del SIDA no son uniformes en la región, debido a que el VIH tiene diferentes lapsos desde su introducción en cada sociedad, y también a que hay condiciones socioeconómicas y culturales que distinguen a cada subregión. Asimismo, en Brasil y México ocurren 7 de cada 10 infecciones por el VIH en Latinoamérica. Haití y la República Domicana juntos constituyen el 85% de los casos en el Caribe (los casos de Puerto Rico se suman a los de los Estados Unidos de América)(4) .

Con respecto a la transmisión del virus a nivel mundial, las relaciones heterosexuales suman más del 70% de todas las infecciones por el VIH(8) . No obstante, en la región de Latinoamérica y el Caribe, las conductas homosexuales y bisexuales continuan siendo las causas de más casos de SIDA, mientras que la transmisión por contacto heterosexual se está incrementando rápidamente. La transmisión por compartir agujas y jeringas, entre usuarios de drogas intravenosas, también es importante en algunas ciudades grandes de la región(9).

Asimismo, en todos los países de la región ha ocurrido un descenso muy notable en la proporción de los casos de SIDA en hombres en comparación con las mujeres. Recientemente, la razón hombre/mujer de casos acumulados es de 4:1 para Latinoamérica y de 1.6:1 en el Caribe(10). Este cambio es una señal de que el componente de la epidemia que se relaciona con el contacto heterosexual está en vías de dominar en la región; tal situación está asociada con la extensión de la epidemia a la población general y, por tanto, cabe esperar que en un tiempo corto, se tendrían impactos parecidos en hombres y mujeres. Los problemas del SIDA son muy preocupante en la región, cuando se considera que los niveles de uso del condón son bajos y que existe una alta prevalencia de personas con varios compañeros sexuales, especialmente entre los hombres.

En la mayoría de los países de la región, se han realizado algunos estudios sobre seroprevalencias para el VIH en poblaciones femeninas específicas, como son las trabajadoras sexuales y las embarazadas. Se perciben grandes diferencias en las cifras detectadas en las encuestas "centinela", de país a país y de ciudad a ciudad, dentro de países. Por ejemplo, en encuestas de 1990 a 1995, se han reportado prevalencias de 0.0% en mujeres embarazadas en áreas urbanas de Colombia y Cuba y de 2 a 7% en las Bahamas, las Islas Vírgenes Británicas, Guyana , Haíti y Honduras. Entre trabajadoras sexuales en áreas urbanas en el mismo período, se han observado prevalencias del VIH de 0 a 5% en Aruba, Colombia, El Salvador, República Dominicana y México, a la vez que se reportan niveles tan altos como de 15 a 70% en Honduras, Guyana y Haití(11).

Los estudios hechos en mujeres embarazadas y trabajadoras sexuales están encaminados a recolectar información que puede ser útil en los programas destinados a frenar la transmisión de mujeres a hombres y de mujeres a niños. No se sabe bien lo que está pasando con el VIH en los hombres heterosexuales y bisexuales de la población general; no cabe duda que están ampliamente implicados en esta cadena de sucesos. Sin embargo, ellos tienden a ser "invisibles" frente de las metodologías empleadas para recobrar este tipo de información.

Por esta razón, muchos activistas e investigadores de la epidemia dicen que tales estudios resultan de un enfoque equivocado que tiende a culpar a las "víctimas". En el caso de la trabajadora sexual, es mucho más fácil que ella sea infectada y no que ella transmita una infección subsecuente, debido a la diferencia en efectividad de la transmisión de hombre a mujer y de mujer a hombre. En el caso de la embarazada, la gran mayoría han sido infectadas por sus maridos o compañeros estables, que tenían una conducta riesgosa(12).

Transmisión del virus en las mujeres

Hoy en día, es necesario reconocer que una gran parte de la epidemia ocurre en la población heterosexual y, por tanto, las mujeres en general están en riesgo. Este hecho ha sido evidenciado en varios países de la región, incluyendo entre otros México, Chile y Honduras, en donde la gran mayoría de los casos de SIDA ocurren en amas de casa y una fracción mucho menor está constituida por trabajadoras sexuales. Por lo tanto, urge la adopción de medidas amplias para apoyar a los procesos sociales que puedan ayudar a todas las mujeres a reducir sus riesgos de infección por el VIH(13) . La tarea de la prevención está complicada por el hecho de que la mayoría de las mujeres unidas a un compañero estable no consideran que pudieran tener algún riesgo frente al VIH y por tal razón no están cuestionando a sus compañeros respecto a sus relaciones extra pareja ni pidiendo protección por medio del uso del condón(14).

Se ha visto amplia evidencia de que las mujeres constituyen uno de los sectores de la población en el cual difícilmente se logran hacer cambios importantes en las conductas a favor de la protección del VIH. Esto se debe a que la gran mayoría de ellas no son UDI, no suelen tener varios compañeros sexuales, ni tienen la manera de exigir el uso del condón a sus parejas. Este último obstaculo para la prevención en las mujeres no puede ser sorprendente si se toma en consideración que los métodos anticonceptivos modernos tienen casi cuatro décadas de haber sido introducidos y que hasta la fecha hay grandes lagunas en la cobertura de anticoncepción en la población en muchos países, que es una situación generalizada en naciones en desarrollo y afecta principalmente a grupos minoritarios y a jóvenes adolescentes en los países industrializados.

Si bien se ha logrado convencer a una proporción apreciable de las mujeres sobre los beneficios de tomar medidas para evitar una fecundidad mayor a la deseada, esto no ha sido el caso con muchos hombres. Se ha visto en varias partes del mundo que es común que el hombre se niegue activamente a que su mujer controle la fecundidad. Esta actitud se debe a varias razones, una de las cuales es, aparentemente, la prohibición de muchas religiones organizadas de que no haya un control de la natalidad.

Sin embargo, una parte de los mismos hombres que niegan la planificación familiar a su pareja, suelen tener relaciones sexuales con otras personas, y no usan el condón ni con su esposa o compañera estable, ni de manera consistente con sus otros contactos sexuales. Normalmente, la conducta sexual extra pareja no es conocida ni admitida; por esta razón, muchas mujeres que tienen marido o compañero estable no se consideran en riesgo del SIDA.

Asimismo, existe un grupo numeroso de hombres que aceptan que sus parejas usen anticonceptivos, pero se niegan a usar condón como un estorbo al placer masculino o como una costumbre inaceptable, argumentando que la relación de pareja estable debería basarse en una confianza plena y en la exclusividad de la relación. De esta manera, la petición del uso del condón pone en duda la fidelidad conyugal. La mera mención del deseo de la mujer de protegerse por medio del uso del condón puede ser motivo de violencia en su contra y/o del abandono por parte de su pareja. Para poder contrarestar este problema, se comienzan a ofrecer productos de prevención especialmente para las mujeres; entre estos están: el condón femenino, los diafragmas, las capas cervicales y diversas jaleas y cremas espermaticidas. Aunque estos métodos no son 100% efectivos para la prevención, sí tienen una gran utilidad en prevenir la infección por el VIH cuando son usados de manera constante. Entre los problemas para su uso, por lo pronto, están su falta de disponibilidad en muchas áreas, y el elevado costo para poblaciones pobres.

La transfusión con sangre contaminada no es muy importante como causa de casos del SIDA a nivel mundial, y representa solamente del 3 al 5% del total(8). Sin embargo, esta vía ha sido un componente sensible en la epidemia del SIDA en las mujeres en varios países de la región. Esta situación resultó de la contaminación de bancos de sangre en algunas áreas durante la segunda mitad de la década de los ochenta. El problema afectó a muchas más mujeres que hombres porque las mujeres recibieron, y siguen siendo receptoras de más transfusiones, debido a la frecuencia de las cesáreas y otras cirugías ginecológicas.

En algunos países como México, en los cuales se ha podido documentar el impacto de la contaminación de los bancos de sangre(15), se sabe que esta vía de transmisión ocasionó la primera subepidemia en mujeres. En respuesta a este gran peligro, los gobiernos de casi todos los países de la región han hecho enormes esfuerzos para asegurar la higiene de la sangre destinada a transfusión. También es evidente que se requerirá el monitoreo de la sangre durante muchas décadas y con costos muy elevados. Asimismo, es evidente que se necesitaría racionalizar aun más la realización de las cirugías y los motivos de transfusión, para no exponer a tantas personas a este riesgo potencial(8).

En América latina se producen y circulan cada vez más drogas ilegales. Asimismo, existe la tendencia a que aumente el consumo de las drogas más adictivas como heroína y cocaína. Hay una subepidemia menor del SIDA en mujeres en la mayoría de los países de la región que se relaciona con agujas y jeringas infectadas. A pesar de que muchos países de la región no reportan una alta transmisión del VIH a las mujeres debido a drogas, sabemos que, como en casi todos los países del mundo, muchED¡simas mujeres se han infectado indirectamente por las drogas, al haber tenido relaciones con parejas que sí son drogadictas(16).

Los países de la región que más reportan casos de SIDA en usuarios de drogas intravenosas (UDI) son Brasil y los del cono sur(10). Por lo menos en el caso del Brasil, la ruta de la epidemia del SIDA, tanto en mujeres como hombres, ha sido trazada sobre las principales vías de comunicación entre ciudades y caminos particulares por donde pasa el tráfico de drogas ilegales, y corre paralela a los caminos de la droga(17).

Transmisión vertical

Se reporta que para mediados de 1996, aproximadamente 3 millones de niños han adquirido el VIH y una cuarta parte de ellos fueron infectados por sus madres durante el embarazo y el parto. De los más de 500,000 niños infectados por medio de la transmisión madre a hijo en el año de 1995, 10,000 ocurrieron en América latina y 5000 en el Caribe(8). La contribución de esta vía a las epidemias nacionales en la región es variable, y se relaciona con la prevalencia del virus en la población femenina; por ejemplo, se reportan las siguientes proporciones correspondientes a la vía perinatal: área andina, 1.7%; cono sur, 3.3%; Brasil 2.7%; Istmo centroamericano, 3.3%; Caribe, 8.0%; México, 2.0%(10).

En el mundo, más del 75% de las mujeres que viven con el VIH están en edad reproductiva; por tanto, muchas de ellas tienen uno o más embarazos estando infectadas. La transmisión vertical se refiere a la vía de infección madre-hijo. Con el afán de tener más información por parte de las madres y para los servicios obstétricos, en algunos países se han generalizado las pruebas voluntarias para el VIH en los servicios de atención prenatal y obstétrica. Sin embargo, la gran mayoría de las embarazadas no se someten a la prueba por el VIH, debido a problemas de cobertura de este servicio o, por no solicitarla por considerarse ellas mismas de bajo riesgo y juzgar que la prueba no es necesaria. Al deseminarse la epidemia ampliamente entre la población general, cada vez son más las mujeres que no tienen un comportamiento personal de riesgo, sino el riesgo resulta de contacto sexual con su pareja infectada. No obstante la vía de infección, las embarazadas y parturientas seropositivas, por su propia salud y la de sus hijos, deberían recibir la mejor atención médica que pueda ser ofrecida(18, 19).

La transmisión vertical tiene gran relevancia como componente de la epidemia en todos los países del mundo, por el triste hecho de que los pequeños pacientes con SIDA tienen una sobreviviencia muy corta. Por otra parte, las pruebas y los tratamientos para niños con enfermedades relacionadas al SIDA son muy costosos y/o no disponibles en los países en desarrollo(20). Recientemente se ha mostrado en un ensayo clínico, que la transmisión vertical ocurre en 25 a 35% de los hijos de madres seropositivas sin terapia y en una proporción menor, de 10 a 15% de los nacidos, en las madres que cursan con un tratamiento de antirretrovirales desde el tercer mes de embarazo y durante las primeras semanas postparto en ambos, madre y recién nacido.

Otra serie de problemas relativos a la transmisión vertical que sigue siendo una fuente de preocupación es la pequeña fracción de los niños que se infectan por la leche materna. Ofrecer la leche materna había sido la recomendación universal de la Organización Mundial de la Salud, porque es gratuita, segura, nutritiva y una ayuda por sus propiedades inmunes. Ahora se ha cambiado esta recomendación para madres seropositivas al VIH en las áreas del mundo donde existen buenas opciones para el uso de sustitutos de la leche materna. No obstante, para los países pobres, todavía sigue la controversia sobre qué política se debe seguir debido al riesgo de infección. Así, en Tanzania y varios otros países africanos, la recomendación sigue siendo ofrecer la leche materna, sin consideración de la posibilidad o el conocimiento de que la madre sea seropositiva(21).

Los derechos de las mujeres seropositivas y los de sus hijos

Conviene a los países tomar acciones para ofrecer atención médica y favorecer la salud de toda la población. Se sabe que una parte importante de los grandes problemas de salud y bienestar están condicionados por la sociedad, en cuanto a factores negativos como la miseria, las drogas, y el poco gasto en educación y en servicios de salud. Es por esto que sigue siendo una responsibilidad colectiva, responder cuando los males socioeconómicos repercuten negativamente sobre la población más vulnerable. En el caso de las mujeres seropositivas al VIH, es claro que muchas de ellas son "víctimas" de las circunstancias, más que perpetradoras de estos males. Sin embargo, hay amplia evidencia de que las mujeres que viven con el VIH sufren muchas injusticias en el orden social e institucional. No obstante que mucho se ha debatido este tema, todavía hay mucho que hacer para entender y combatir las formas de discriminación más frecuentes hacia las mujeres infectadas y que viven con VIH/SIDA(22).

Estos problemas son particularmente importantes para las embarazadas seropositivas que reciben un trato injusto por parte de la sociedad en general, debido a su potencial de transmitir el virus a su hijo. Por eso, en muchos países del mundo y de la región, hay grupos que luchan por los derechos reproductivos y sexuales de las embarazadas con el VIH/SIDA y de todas las mujeres seropositivas. En este sentido se comprenden varias situaciones que se relacionan con problemas éticos, incluyendo, el derecho al aborto electivo y no coercitivo para las embarazadas seropositivas que lo deseen, así como la vigilancia para evitar tanto la esterilización de las mujeres infectadas como la realización de las pruebas forzosas de detección del VIH en las embarazadas(23).

Igual de preocupante es la situación de los hijos de madres (y padres) afectados por el VIH/SIDA, tanto de los que están infectados como de los que no lo están. Debido a que comúnmente el SIDA afecta a las familias, incluyendo al padre, la madre y el niño pequeño, todos ellos requieren de una atención larga y complicada que casi nunca puede ser costeada por los parientes. Por otra parte, tarde o temprano, mueren los integrantes adultos de la familia con SIDA, dejando a sus hijos huérfanos. Los "hijos del SIDA" merecen ser bien cuidados por parte de la familia cercana o en su ausencia, por otras estructuras capacitadas del gobierno y de la sociedad en general. El número de huérfanos debidos al SIDA crecerá de manera importante en los próximos años, y es necesario considerar varias alternativas para la custodia temporal y permanente de estos niños(23). Se ha estimado que mundialmente, 5 a 10 millones de niños quedarán huérfanos antes del año 2000. Como ejemplos en la región, puede señalarse que para el 2000, habrá aproximadamente 30,000 huérfanos en Honduras y 40,000 en la República Dominicana(9).

La XI Conferencia: temas principales y aspectos relevantes

En esta sección del documento, se analiza la información que fue presentada durante la reciente Conferencia, con el fin de determinar las tendencias actuales del conocimiento sobre la investigación y la acción en la lucha contra el SIDA. El propósito de esta parte del documento es comentar la parte más representativa y relevante de la información presentada sobre mujeres y SIDA a nivel mundial, con una atención especial a lo que está ocurriendo en la región.

Este análisis se hizo a partir de dos actividades: primero, la autora del documento asistió a todas las sesiones posibles, que fueron marcados en el programa del evento como referentes al eje de mujeres (ver la primera página de esta monográfia). Al haber escuchado casi toda la discusión sobre este tema, procedió a organizar la información de la Conferencia presentada en las presentaciones y en los carteles. Esta última tarea se facilió por un banco de documentación, que incluyó todos los resúmenes de la Conferencia (más de 6,000 trabajos), preparado por la compañía de fármacos "Merke" y distribuido gratis en cuatro disquettes a los delegados de la Conferencia que lo solicitaron.

Se realizó la búsqueda de la información correspondiente al solicitar de dicho banco de documentación, todos los resúmenes que incluyeran cualquier mención de palabras mujeres y epidemia (keywords: "women" & "epidemic"). Esta búsqueda produjó 126 títulos de trabajos, junto con sus respectivos resúmenes. Como es evidente, no todos los resúmenes resultaron muy útiles para este análisis y se procedió a hacer una depuración, para encontrar los trabajos de mayor interés, que representaran distintas áreas del mundo, incluso: Africa, Asia, Europa y Rusia, América del Norte, así como América latina y el Caribe. De los países de la región comprendida en el presente documento, Brasil, México y Argentina se destacaron como los que produjeron más trabajos sobre el tema. A continuación se presentan los subtemas seleccionados y se citan los 50 trabajos que sustancian este análisis. (Los resumenes están referidos por su número en el programa de la Conferencia.)

Acciones de prevención en las mujeres más vulnerables

Se han identificado varios grupos específicos de mujeres que tienen mayor vulnerabilidad frente de la epidemia del SIDA. Los trabajos sobre tendencias de los casos de SIDA en mujeres son muy importantes por dos razones; primero, ayudan a identificar los grupos vulnerables y segundo, señalan los cambios que han ocurrido en los últimos años al respecto(24-26). Fueron siete trabajos sobre las tendencias de los casos en mujeres latinoamericanas y latinas(27-32) en los Estados Unidos. También importante en este contexto es la subnotificación de casos, reportada en Argentina, que igualmente afecta a casi toda la región. Este problema hace díficil la interpretación del rumbo de la epidemia tanto en mujeres como hombres(33).

Otro tema de interés fue un análisis de la investigación sobre VIH/SIDA realizado en México, que mostró que existen múltiples trabajos sobre la mujer. Sin embargo, esta información, como todo lo demás sobre la epidemia, suele ser presentada solamente en congresos nacionales y rara vez llega a aparecer en la literatura internacional.

Se debe prestar más atención a los problemas de los grupos de mujeres más afectadas por el VIH, para encontrar una forma de incrementar su percepción del riesgo ante el virus y la manera de llevarles mensajes sobre estrategias prácticas para reducir su probabilidad de infectarse. Entre estos grupos están:

Mujeres jóvenes. En varios países latinoamericanos el promedio de edad de casos de mujeres con SIDA es de 20 a 30 años; esto significa que muchas de ellas han adquirido el virus durante la adolescencia. Existen riesgos específicos para el VIH en mujeres jóvenes, debido al infrecuente uso de condones, al hecho de que sus parejas suelen tener más años de experiencia sexual (y más probabilidad de haber adquirido el VIH) y para las de más corta edad, la inmadurez del aparato reproductivo(29, 34-36). La situación de la población jóven cobra especial relevancia en América Latina y el Caribe, pues son zonas del mundo donde hasta el 35% del total de los habitantes, son menores de 20 años. No cabe duda de que tanto hombres como mujeres de este grupo etareo corren riesgos frente al VIH. No obstante, las mujeres tienden adquirir SIDA a menor edad que los hombres(31), debido a la costumbre generalizada entre hombres de buscar relaciones sexuales con mujeres algunos años más jóvenes.

Trabajadoras sexuales. Dadas las difíciles condiciones económicas y la inestabilidad social existente en muchas partes del mundo, un gran número de mujeres se ven forzadas a participar en el comercio sexual, situación en la cual se exponen a grandes riesgos de ser infectadas por el VIH(37-39).

Se ha dedicado más investigación y acción de prevención en la región a las mujeres en prostíbulos u otras áreas reconocidas como de comercio sexual. Sin embargo, existen tanto expansión de los números de trabajadoras sexuales como nuevas modalidades de comercio sexual. Algunos de los nuevos grupos de trabajadoras sexuales tienden a trabajar en la calle, donde están todavía más desprotegidas y sufren grandes riesgos de infectarse con el VIH(40, 41).

Mujeres unidas a hombres que tienen múltiples parejas.. Otras mujeres identificadas como de alto riesgo para la infección por el VIH, incluyen a las mujeres que mantienen relaciones sexuales estables con compañeros que tienen múltiples parejas; además, una fracción no determinada de ellos también tiene relaciones sexuales con hombres. La mayor parte de estas mujeres son casadas y desconocen su riesgo de adquirir el VIH; por otra parte, dada la naturaleza clandestina de la actividad de sus parejas, es difícil identificar a las mujeres que conforman este grupo. Sin embargo, debido a la gran vulnerabilidad frente al VIH/SIDA que tienen las mujeres en esta situación, se requiere de investigación sobre sus problemas. Hay varios informes sobre la conducta de los hombres brasileños en cuanto a tener varias parejas y el riesgo correspondiente que corre su compañera estable(27, 42-44).

Por otra parte, hay informes sobre cómo en Africa y en otros partes del mundo(45), se están llevando a cabo campañas nacionales y locales, dirigidas a informar y a motivar cambios importantes en la conducta sexual de los hombres que están creando mayores riesgos para sus parejas femeninas.

Embarazadas. Siempre se ha afirmado que las mujeres que cursan con un embarazo están entre las personas más vulnerables de la sociedad, y en los tiempos del SIDA este hecho es todavía más evidente(46). En muchos países del mundo se hacen pruebas de detección del VIH a la población de embarazadas en encuesta centinela para estimar las tendencias probables en la transmisión vertical del SIDA. Algunos grupos expresan preocupación por la ética de la metodología de estos estudios(47-49), dada la anonimia de los datos, y por tanto, el hecho de que no es posible identificar a las mujeres afectadas y ofrecerles alguna atención mayor. Por otra parte, se ha observado que es necesario actuar para que se cuente con pruebas para VIH, pero que las personas se sometan a ellas de manera voluntaria y no forzosa, durante la etapa de desarrollo prenatal(46). Debido a la alta prevalencia del VIH en su país, los autores brasileños se han interesado mucho en los problemas de la ética de la detección del virus en embarazadas(50-52).

Problemas para la prevención en mujeres

Hasta la fecha, la atención promordial de los programas nacionales del SIDA se ha enfocado a aspectos de la epidemia en ciertos subgrupos de la población. El crecimiento de la epidemia en la población femenina en general crea grandes exigencias para los programas de prevención del SIDA que fueron establecidos hace algunos años. En aquel entonces se creía que al identificar factores personales de riesgo para la transmisión, sería factible hallar a las personas más probables de infectarse y ofrecerles orientación y re-educación. A pesar de la información disponible sobre los cambios que han ocurrido en la epidemia, hoy en día el público en general, todavía asocia la enfermedad con grupos con conductas de alto riesgo y así los heterosexuales, hombres y mujeres, no se consideran en riesgo ante el VIH(53-55). Esta situación fue reportada ampliamente por los países de la región durante la Conferencia(34, 43, 56, 57).

La situación de la drogadicción en mujeres es particularmente relevante en Norte América(58, 59) y también afecta a varios países en la región latinoaméricana y del Caribe(60, 61).

Por todas estas razones se dice que la mujer en general es socialmente vulnerable a ser infectada por el virus del SIDA y se han unido muchas voces femeninas y masculinas para pedir que se faculte, otorge poder social ("empowerment") a las mujeres para ser capaces de reducir sus riesgos frente del virus(54, 62). Para ser capaz de tomar medidas de protección contra el VIH, es necesario tener el conocimento y el "poder" de ejercer la prevención. La gran mayoría de las mujeres del mundo no tienen ese "poder" porque son dependientes de los hombres y son ellos quienes determinan los momentos para el coito y las condiciones en que se va a llevar a cabo; desafortunadamente, la mayoría de los hombres no quieren usar condón con sus parejas femeninas. Tampoco está asegurada, en buena parte del mundo, la disponibilidad del condón en cantidades suficientes y a un precio accesible para el uso masivo(38, 63, 64).

De la misma manera, los programas oficiales de control natal en muchos países han privilegiados los métodos de mayor "seguridad" contra el embarazo, y han menospreciados los métodos de barrera, que de hecho, usualmente no se ofrecen a las usuarias (o los usuarios) de los servicios de la planificación familiar. Todo esto supone grandes obstáculos para la mujer, para que llegue a tener conocimento y percepción del riesgo personal de adquirir el VIH y para lograr el uso constante del cóndon y/o otros métodos de barrera. Dadas todas estas consideraciones, se plantea la necesidad de "métodos controlados por las mujeres" ("female-controlled methods") que tendrían que ser baratos e inocuos para asegurar una difusión amplia en todos los países(65). Se está trabajando en la creación de nuevos productos como el condón femenino y los microbicidas y algunas organizaciones en la región están promoviendo ensayos comunitarios para determinar la aceptabilidad de distintos métodos controlados por las mujeres(64). Asimismo, el hecho de que en algunos países, se esté integrando la prevención del SIDA, con la detección de enfermedades sexuales en los servicios de planificación familiar, parece ser un paso acertado(66, 67). Para poder mejorar la calidad de estos nuevos servicios, se requiere de capacitación del personal de salud para que tenga mejores conocimientos y actitudes.

Consideraciones sobre la pobreza, las drogas ilegales y la migración

La denominada "pauperización" de la epidemia en muchas partes del mundo(30, 68) es un tema de suma importancia para el control del SIDA. Se reconoce que este fenómeno ha existido desde los comienzos de la aparición del SIDA; las primeras áreas en las cuales apareció el virus y los más gravemente afectados son el Sub-Sahara de Africa y Haití. De igual forma, los países con menos posibilidad de frenar la epidemia son los más pobres, debido a las crisis económicas, el bajo nivel de educación de la población y las costumbres tradicionales pronatalistas. Las mujeres de estos países, así como de muchas naciones menos pobres, tienen todavía un menor nivel educativo y menos recursos que los hombres.

El mercado de drogas ilegales es otro subtema que puede ser relacionado con la pobreza. En los países industrializados se ha estudiado el papel de la drogadicción como componente de la epidemia del SIDA (54, 59, 61) y se han emprendido acciones para motivar a las mujeres a reducir sus riesgos personales relacionados con el uso de las drogas. Por medio de campañas educativas, se exhorta a la población de UDI a que deje de inyectarse con agujas y jeringas potencialmente contaminados. En algunos países se han iniciado programas formales que ofrecen jeringas limpias a cambio de las usadas y tratamientos prolongados para ayudar a las personas a dejar sus adicciones a drogas ilegales (58, 69) .

Para combatir la falta de poder social de las mujeres

A pesar del pesisismo sobre la vulnerabilidad de las mujeres al VIH, existen algunas buenas noticias sobre las posiblidades de que ellas se protejan ante la infección por el VIH y logren una mejor salud reproductiva, en general. Primero, con oportunidades de aprendizaje en grupos pequeños (los llamados grupos focales), se ha visto en muchas partes del mundo, incluso algunos países en desarrollo, que las mujeres están capacitandose para negociar el uso del condón con sus parejas masculinas(56, 66).

En algunas partes del mundo y en la región, y de manera importante en Brasil, se está estudiando la manera de integrar los servicios de planificación familiar y los de atención materno-infantil, con los de prevención del VIH, junto con la detección y el tratamiento de otras enfermedades sexuales, en lo se llaman servicios integrales de salud reproductiva. Los servicios integrales de salud reproductiva de la mujer tienen varias ventajas en cuanto a la selección de métodos adecuados de protección contra el embarazo, en combinación con otros de barrera para evitar las enfermedades transmitidas sexualmente e infección por el VIH(66, 67). Tambi 9‚n se habla de la necesidad de capacitar al personal y fortelecer los servicios tradicionales que existen para detectar y tratar las enfermedades de transmisón sexual, debido a que muchas de éstas pueden ser cofactores de la infección por el VIH(70, 71).

Buenas noticias sobre los avances a partir de un enfoque activista multisectorial

Debido a la gran magnitud de la participación de grupos comunitarios(72, 73) y de otros organismos no gubernmentales en la Conferencia, se recibieron noticias sobre el valioso trabajo de estas organizaciones para prevenir la transmisión, así como para brindar cuidados físicos y promover la protección de los derechos de las personas seropositivas(74-77). Asimismo, en varias áreas del mundo los grupos de mujeres y hombres seropositivos, conjuntan sus esfuerzos para realizar una excelente labor frente a la epidemia(78) .

Temas que requieren mayor investigación y acción

La situación de las mujeres rurales

Algunas fuentes han mencionado la existencia de comunidades rurales con una alta prevalencia del VIH/SIDA en diversos países de Africa. La mayoría de las mujeres infectadas en estas comunidades ha sido infectada por sus maridos o compañeros estables, quienes son o han sido trabajadores migrantes en áreas de alta o mediana prevalencia del VIH. Así, es necesario identificar las características de los migrantes y de sus compañeras en tales comunidades para entender la dinámica de la "ruralización" de la epidemia del SIDA. Se escuchan comentarios puntuales sobre organizaciones semejantes en los países de la región, pero son escasos los informes sobre investigación y acción en mujeres de comunidades rurales.

Las acciones tomadas por parte de las trabajadoras sexuales y por ellas mismas

El trabajo de prevención con grupos de trabajadoras sexuales ha tenido éxito en varios países y se comenta que ahora ellas se organizan para continuar con la lucha para mejorar sus condiciones generales de trabajo y de prevención dentro del comercio sexual. Aunque se llevó a cabo una sesión de presentaciones dirigida por las trabajadoras sexuales, no recibimos informes sobre este avance en los resúmenes de trabajos de la Conferencia. También existen organizaciones parecidas en algunos países de la región y sería muy interesante apoyar y documentar estos esfuerzos.

Las variantes del "machismo" y sus impactos sobre la epidemia

De los trabajos de la Conferencia, solamente los de Brasil consideraron los riesgos para las mujeres de tener varios compañeros sexuales, cosa que en los hombres es mucho más común. Sabemos que este tipo de conducta está muy generalizada en la región, pero hacen falta los informes que lo documentan en los distintos países, así como los esfuerzos sociales que se está tomando para superar el problema.

Por otra parte, parece que los programas nacionales de lucha contra el SIDA en la región no están preparados para llevar a cabo campañas extensas encaminadas a intervenir en las prácticas heterosexuales de la población en general. Hasta que se implementen programas de este tipo, de preferencia en colaboración con otros organismos, la suerte de las mujeres (y los hombres) frente del VIH estará en duda.

Diagnóstico sobre la extensión y las acciones necesarias para frenar el uso de drogas

Hay grandes ganancias en la promoción y en la oferta directa de servicios y productos en las industrias que se dedican a los aspectos "ilícitos" del comportamiento humano, como es el uso de drogas estupefacientes y las partes más turbias del comercio sexual. Estos fenómenos producen condiciones que perpetúan la transmisión del SIDA y otros padecimientos graves como es la hepatitis B.

En casi todos los países de la región, y especialmente en aquellos donde no existen bases verdaderas para el desarrollo, emergen personajes que crean las condiciones necesarias para hacerse multimillonarios a costa de la sociedad. La concentración de tanto dinero proveniente del tráfico internacional de estupefacientes, conlleva influencias deletéreas sobre muchas partes del sistema político y social; esta situación también ha tenido su impacto sobre la epidemia del SIDA en América latina y el Caribe.

Necesitamos saber más sobre los impactos de las drogas ilegales en la epidemia del SIDA en la región, así como las estrategias que se usan para combatir este problema en los países donde la drogadición está muy generalizada.

Uso de AZT durante el embarazo para reducir la transmisión vertical

El uso de los antirretrovirales apenas empieza a ser probado en pequeños grupos de embarazadas en algunos países latinoamericanos y del Caribe. Por otra parte, debido a su alto costo, junto con la falta de cobertura para generalizar las pruebas voluntarias por el VIH en la atención prenatal, hay duda sobre cuando estos tratamientos puedan ser difundidos en la región. Para poder determinar las políticas de salud al respecto, se requiere de estudios locales sobre el uso de los antirretrovirales, que puedan ser evaluados con respecto a su costo-efectividad. .

Varios temas relacionados con la pobreza

Un fenómeno relacionado con la pobreza y el SIDA tiene que ver con la presencia de las mujeres en la parte dependiente o más debil de la fuerza laboral. En general, la población femenina es un sector dependiente, sujeto a quedarse en casa, atendiendo a sus familiares y sin derecho de pago directo por sus servicios. Con múltiples ocupaciones, bastante estrés y sin dinero, las mujeres descuidan su salud personal, a favor de los otros, brindándoles su tiempo y sus escasos recursos. Más aún, las crisis económicas y políticas recientes han favorecido que en un gran número de hogares actualmente la mujer es el sustento de la familia y en varias partes de la región, la proporción de familias con jefa económica llega a ser hasta del 50% o más del total.

Cuando la mujer se encuentra sola con dependientes familiares, ella busca la manera de darles sustento. Sin educación y sin contactos en el mundo del empleo formal, la mayoría de las mujeres pobres aceptan ser trabajadoras domésticas, lavanderas o vendedoras ambulantes. Algunas de ellas encuentran que el comercio sexual riende mucho mayores beneficios económicos que otros empleos potenciales y en ese ámbito se exponen a grandes riesgos de infectarse con ETS y/o el VIH.

Se ha visto que los planes de desarrollo de la mayoría de los países buscan expander las oportunidades para el trabajo de los hombres, por ser empleados "más estables", más aptos para empleos pesados y que requieren menos compensaciones adicionales, como son los días de ausencia por razones de salud o "personales" (que puede leerse como días de cuidar a sus hijos u otros miembros de la familia que se encuentran enfermos). Parte de la respuesta a la epidemia del SIDA depende de que sea posible encontrar opciones de empleo para las mujeres que las saquen de la miseria y las proteja ante mayores riesgos de sufrir el VIH y otras enfermedades sexuales. Desafortunadamente, sabemos muy poco sobre cómo han afectado a las mujeres las políticas económicas y cuál ha sido su interacción con los factores que condicionan la epidemia.

Otro subtema relacionado con la extensa pobreza en la región tiene que ver con los movimientos constantes de la población en busca de empleo. La migración nacional e internacional, que se ha vuelto un requisito de las operaciones de la economía, ha sido factor determinante en la diseminación del virus de un país a otro y de un continente a los demás. Sabemos que hay movimientos constantes de migración entre países de la región y dentro de los límites de cada país de la región. Los hombres suelen ser los migrantes y muchos de ellos migran a áreas de alta prevalencia del VIH. Cuando algunos de estos hombres regresan a sus comunidades de orígen se encuentran afectados por el VIH, y transmiten el virus a una o más mujeres de la localidad. A pesar de la plausibilidad de esta cadena de sucesos, no tenemos reportes confiables sobre la situación.

Las mujeres jóvenes también migran, usuualmente del campo a la ciudad y al encontrarse en este ámbito cambian sus costumbres, incluyendo las que se relacionan con la conducta sexual. Así, muchas de ellas, lejos de su familia, buscan relaciones sexuales con hombres que les ofrecen cierto apoyo. Desafortunadamente, algunos de estos hombres tienen conductas personales riesgosas. La "maquila" o fabricación para exportación se ha extendido en muchos países de la región, como uno de los modelos económicos más difundidos; este tipo de industria suele ocupar a muchas mujeres jóvenes y una buena parte de ellas son migrantes. Como en el caso de los migrantes masculinos, falta mucho que hacer para contar con suficientes datos sobre los riesgos para infección por el VIH en el grupo de mujeres jóvenes que migran.

Lineamientos recomendados para la política y la acción

Se ofrecen las siguientes recomendaciones puntuales sobre cómo entender y mejorar la situación de las mujeres latinoamericanas y del Caribe frente a la epidemia del VIH/SIDA, a la vez que se avance en el propósito de crear las condiciones necesarias para que se reduzca el riesgo del SIDA y favorezca la salud y el bienestar de las mujeres y niños ya afectados.

Necesidad de reforzar casi toda la investigación sobre el tema

Urge que se refuerce la investigación sobre la epidemia del SIDA en mujeres en casi todas sus variantes y particularmente en las áreas arriba mencionadas como enfoques que requieron de más conocimiento. Con el afán de sintetizar esta enorme tarea, se resumen aquí algunos de los enfoques más relevantes para la investigación.

Hay que incluir la perspectiva de género en el estudio de la epidemia del SIDA; aquí se refiere a consideraciones sobre la vulnerabilidad de la mujer a la infección por VIH/SIDA, a causa de sus condiciones biológicas y sociales. Además, es necesario que se analicen ciertos factores de riesgo en América latina y el Caribe que interactúan con las condiciones de género tales como el machismo, la estratificación económica, la étnia, la inserción de las mujeres en el mercado laboral y la estructura por edades.

Entre los subtemas fundamentales para avanzar en la comprensión de la epidemia del SIDA desde la perspectiva de género están los siguientes(79) :

• Falta de percepción de riesgo para el VIH/ SIDA en la población femenina;

• Los impedimientos a la negociación de prácticas sexuales más seguras;

• El papel de diferentes instituciones sociales como favorecedores u oponentes para las campañas de lucha contra el SIDA;

• Modelos y esquemas vigentes para los servicios integrados de salud reproductiva, incluyendo planificación familiar, prevención de ETS y VIH/SIDA, salud materno-infantil, y prevención de cáncer de mama y cérvico-uterino;

• Necesidades de los diferentes grupos de mujeres frente de los servicios reproductivos integrados, como las trabajadoras sexuales, las indígenas, las amas de casa y las adolescentes;

• Modelos de consejería e información individual y familiar sobre el VIH/SIDA y de intervención para el cambio de conductas, respetando los derechos humanos;

• La situación de la mujer en la legislación a nivel nacional, relacionada con los derechos reproductivos y sexuales en los distintos países de la región, incluyendo lo referente al VIH/SIDA, así como las condiciones sociales generales que afectan a la población femenina, incluida la legislación sobre diversos aspectos: trabajo, aborto, derecho a heredar y ejercicio del sexo comercial;

• El marco internacional de los derechos legales de las personas que viven con el VIH/SIDA y cómo esto ha sido interpretado en las leyes de los distintos países y, a la vez, cuáles estructuras se han creado para proteger los derechos de las mujeres seropositivas y los de sus hijos.

Propuestas más urgentes para la acción

Se ofrecen las siguientes propuestas con el propósito de avanzar en los esfuerzos para reducir los estragos del VIH/SIDA en la población femenina de la región:

• Incluir siempre, en las estrategias de control de ETS y SIDA, el uso de mensajes educativos, particularizados para las mujeres según su situación en la sociedad y de acuerdo con distintos grupos etáreos;

• Lograr la producción, distribución y accesibilidad en cuanto a precio, del condón femenino y de otros métodos de barrera que pueden ser controlados por las mujeres;

• Apoyar los esfuerzos para ampliar la cobertura y la accesibilidad de servicios integrales de salud reproductiva, que incluyan acciones de prevención del SIDA y de detección y tratamiento de otra enfermedades de transmisión sexual;

• Incrementar las oportunidades para difundir mensajes educativos al público en general sobre el comportamiento sexual riesgoso y las posibilidades reales a favor del sexo más seguro;

• Apoyar a las comunidades y organizaciones no gobernamentales en sus proyectos encaminados a combatir la expansión de la epidemia y para resolver parte de los problemas de las mujeres seropositivas y los de sus familias;

• Considerar a las jóvenes (y los jóvenes) como los integrantes del grupo que requiere de mayor atención para la educación, porque ellos están en la etapa de la vida en la que mejor pueden incorporar los comportamientos de prevención y adquirir actitudes que propicien una vida sexual más sana y satisfactoria;

• Poner en práctica programas formales para capacitar al personal de salud, de todos niveles, para que atienda adecuadamente a las personas que viven con el VIH/SIDA y para motivar a este grupo a participar activamente en las campañas de prevención;

• Ser activo en la búsqueda de más fondos para investigación-acción y establecer alianzas y colaboraciones multisectoriales.

Por otra parte, no se puede dudar que los esfuerzos de los programas oficiales y macrosociales para la prevención tendrían que encontrar "eco" en acciones en la comunidad civil. Aparte de las campañas de prevención voluntaria, es esencial que se consideren otro tipo de estrategias que puedan ayudar a producir cambios a favor de la protección de las mujeres por parte de los hombres, tanto para sus parejas estables como para sus otras compañeras. También en el interior de las familias, madres y padres tendrán que luchar para inspirar nuevos valores destinados a concientizar a sus hijas e hijos adolescentes sobres la necesidad de tomar medidas preventivas.

Finalmente, cabe destacar que, de acuerdo con lo que se ha observado repetidamente, las comunidades directamente afectadas por el VIH son aliados muy fieles y efectivos en la planeación y puesta en práctica de las acciones destinadas a frenar la epidemia del SIDA.

-----------------------------------------------

( I ) Se agradece a las siguientes personas por sus comentarios y el apoyo administrativo para la elaboración de este documento: Dra. Blanca Rico, Mtra. Ana María Cuevas y Sra. María Victoria Bonilla, todas integrantes del Secretariado del Proyecto: Grupo Latinoamericano de Trabajo sobre Mujeres y SIDA, del Insitituto Nacional de Salud Pública, Cuernavaca, Morelos, México.

Referencias

1. Gupta GR, Weiss E. Women and AIDS: developing a new health strategy. Washington, DC: International Center for Research on Women, 1993.

2. Vandale S, Liguori AL, Rico B. Agenda de investigación-acción sobre mujeres y SIDA en Latinamérica. En: Mujeres latinoamericanas frente a la epidemia del SIDA. Instituto Nacional de Salud Pública, Cuernavaca, Mor., México, libro en preparación para publicación, 1996.

3. Thurn JR. HIV worldwide. What has happenend? What has changed? Postgrad Med 1992; 91(8):99-107.

4. UNAIDS. The status and trends of the global HIV/AIDS pandemic. Final report, July, 1996.

5. Hunter DJ. AIDS in Sub-Saharan Africa: the epidemiology of heterosexual transmission and the prospects for prevention. Epidemiology 1993:4:63-72.

6. Ankrah EM. AIDS and the social side of health. Soc Sci Med 1991;68(3)353-382.

7. Shayne VT, Kaplan BJ. Double victims: poor women and AIDS. Women's Health 1991;17(1):21-37.

8. UNAIDS & WHO. Fact Sheet. The HIV/AIDS situation in mid 1996 Geneva, Switzerland, 1 July, 1996. US Bureau of the Census, Health Studies Branch. Recent HIV seroprevalence levels by country, Washington, DC, June, 1996.

9. USAID. USAID responds to HIV/AIDS. Areport on the fiscal year 1994. (Documento distribuido en la XI Conferencia sobre SIDA, sin lugar, sin fecha)

10. Organización Panamericana de la Salud. Vigilancia epidemiológica del SIDA en las Américas, informe trimestral, junio de 1995.

11. US Bureau of the Census. Health Studies Branch. Recent HIV seroprevalence levels by country, Washington, DC, June 1996.

12. Carovano K. More than mothers and whores: redefining the AIDS prevention needs for women. Int J Health Serv 1991;21(1):131-142.

13. Boletín Informativo Mujeres y SIDA (INSP, México), vol. 1, núm. 3 y 4, 1995.

14. Grilo-Diniz S. Women, sexuality, and AIDS: new issues for family planning programs. En: Cairo and Beijing: defining the women and AIDS agenda. Documento de Family Health International, Arlington, Va., EUA, 1995.

15. Sepúlveda J, García ML, Domínguez TJ, Valdespino JL. Prevención de la transmisión del VIH por transfusión sanguínea. La experincia de México. Bol Of Sanit Panam 1988;105:605-613.

16. Friedman S, Desjarlais D, Sterk C. AIDS and the social relations of intravenous drug users. Milbank Quarterly 1990;68:85-110.

17. Galvoa J. SIDA en la mujer brasileña: entre el ocultamiento y la revelación. En: Mujeres latinoamericanas frente de la epidemia del SIDA. Instituto Nacional de Salud Pública, Cuernavaca, Mor., México, libro en preparación para publicación, 1996.

18. Vandale S. VIH/SIDA y embarazo. En: Enfoques de investigación sobre VIH/SIDA en salud reproductiva (M Hernández, S Vandale, AL Liguori, eds.). Cuernavaca, Morelos, México: Instituto Nacional de Salud Pública, Serie: Perspectivas en Salud Pública, 1995, 39-54.

19. Minikoff H, De Hovitz JA. Care of women infected with human immunodeficiency virus. J Amer Med Assoc 1991;266:2253-3358.

20. Hernández G, Uribe P. Transmisión perinatal y morbilidad pediátrica. En: Enfoques de investigación sobre VIH/SIDA en salud reproductiva (M Hernández, S Vandale, AL Liguori, eds.). Cuernavaca, Morelos, México: INdtituto Nacional de Salud Pública, Serie: Perspectivas en Salud Pública, 1995, 55-80.

21. Shariff H. Mother-child transmission: prevention options for women in developing countries. CAPTIONS (Family Health International) 1995; 11(3):25/27.Thurn JR, 1992. HIV worldwide. What has happened? What has changed? Postgrad Med 1992;91(8):99-107.

22. del Río C, Liguori AL. Cuestiones de política y control de la infección por VIH. En: Enfoques de investigación sobre VIH/SIDA en salud reproductiva (M Hernández, S Vandale, AL Liguori, eds.). Cuernavaca, Morelos, México: INdtituto Nacional de Salud Pública, Serie: Perspectivas en Salud Pública, 1995, 115-124.

23. Rico- Galindo B. SIDA: Las decisiones reproductivas y otros problemas éticos. En: Hernández M, Vandale S, Liguori AL, eds. Enfoques de investigación sobre VIH/SIDA en salud reproductiva. México: INSP, 1995, Serie Perspectivas en Salud Pública: núm 19: 97-113.

24. Houweling H, et al. A birth cohort analysis of 75,097 european aids cases. XI International Conference on AIDS; 1996 julio 7-12; Vancouver, Canadá.(Mo. C. 330)

25. Palmer RWH, et al. A decade of laboratory-based HIV surveillance. XI International Conference on AIDS; 1996 julio 7-12; Vancouver, CanadE1 . (Mo. C. 1546)

26. Ward JW, et al. Trendsin AIDS incidence in the United States, 1990-1994. XI International Conference on AIDS; 1996 julio 7-12; Vancouver, Canadá. (Mo. C. 332)

27. Barreira D, Lauria LM. Trends of heterosexual transmission of RIO in Rio de Janeiro City, Brazil. XI International Conference on AIDS; 1996 julio 7-12; Vancouver, Canadá. (Mo. C. 1427)

28. Chequer P, et al. Fifteen years of aids epidemic in Brazil: Trends over perspectives. XI International Conference on AIDS; 1996 julio 7-12; Vancouver, Canadá.(Mo. C. 1439)

29. Dhalia CBC, et al. The HIV epidemic in Brazil: Differential distribution and trends. XI International Conference on AIDS; 1996 julio 7-12; Vancouver, Canadá.(Tu. C. 2619)

30. Matida AH. AIDS and women: metropolitan area and inner cities. XI International Conference on AIDS; 1996 julio 7-12; Vancouver, Canadá. (PUB. C. 1102).

31. Castilho EA, et al. Fifteen years of AIDS in Brazil: epidemio-logical features and trends of adult female AIDS cases. XI International Conference on AIDS; 1996 julio 7-12; Vancouver, Canadá. (Mo.C.450)

32. Vandale S, et al. Trends in the AIDS epidemic in mexican women. XI International Conference on AIDS; 1996 julio 7-12; Vancouver, Canadá. (Mo. C. 1434)

33. Martins TA, et al. Epidemiology of AIDS in the state of Ceara-Brazil. XI International Conference on AIDS; 1996 julio 7-12; Vancouver, Canadá.(Mo. C. 1429)

34. Cuevas AM, et al. Research-action for AIDS prevention in adolescent girls in an urban area of Mexico. XI International Conference on AIDS; 1996 julio 7-12; Vancouver, Canadá. (We. C. 3508)

35. Jemmott LS. Effective HIV/AIDS prevention interventions for adolescents and women: results of a decade of research. XI International Conference on AIDS; 1996 julio 7-12; Vancouver, Canadá. (Mo. D. 1779)

36. García R, et al. HIV and AIDS surveillance in Colombia. XI International Conference on AIDS; 1996 julio 7-12; Vancouver, Canadá. (Mo. C. 1559)

37. De Vicenzi I. Infectiousness and stage of HIV-infection. XI International Conference on AIDS; 1996 julio 7-12; Vancouver, Canadá.(We. C. 454)

38. Robinson, et al. Two million HIV infections prevented in Thailand: estimate of the impact of increased condom use. XI International Conference on AIDS; 1996 julio 7-12; Vancouver, Canadá.(Mo. C. 904)

39. Whitmore R, et al. HIV Testing rates in New York City (NYC) streetwalkers has declined. XI International Conference on AIDS; 1996 julio 7-12; Vancouver, Canadá. (Th. C. 4684)

40. Rosas SA, et al. Social factors of female prostitution that influence on their health condition: HIV and sexually transmited diseases. the case of Tijuana, B.C., Mexico. XI International Conference on AIDS; 1996 julio 7-12; Vancouver, Canadá. (Tu. C. 2666)

41. Levine WC, et al. Rapid decline in sexually transmitted disease prevalence among brothel-based sex workers in La Paz, Bolivia: the experience of Proyecto contra SIDA, 1992-1995. XI International Conference on AIDS; 1996 julio 7-12; Vancouver, Canadá.(Mo. C. 441)

42. Morais de Sa CA, et al. Male sexual behavior and women risk or HIV infection in Rio de Janeiro, Brazil. XI International Conference on AIDS; 1996 julio 7-12; Vancouver, Canadá. (Tu. C. 2425).

43. Campos RC, et al. Women partners of HIV positive men: psycho-social characteristics of their relationship in Belo Horizonte-Brazil. XI International Conference on AIDS; 1996 julio 7-12; Vancouver, Canadá. (Tu. D. 2727)

44. Sión FS, et al. Heterosexual transmission of HIV in Rio de Janeiro, Brazil. XI International Conference on AIDS; 1996 julio 7-12; Vancouver, Canadá. (Tu. C. 2424)

45. Nsubuga YK, Bossa SB. The cultural, legal and ethical issues in the wake of HIV/AIDS: which way for the African women. XI International Conference on AIDS; 1996 julio 7-12; Vancouver, Canadá. (We. D. 492)

46. Davis L, et al. HIV and pregnancy: is it unethical to want a baby. XI International Conference on AIDS; 1996 julio 7-12; Vancouver, Canadá.(Tu. C. 2601)

47. Wei-Hong L, Leong NKY. Anonymous HIV screening in pregnant women is it ethical? XI International Conference on AIDS; 1996 julio 7-12; Vancouver, Canadá. (Th. C. 4599)

48. Baltazar G, Okeyo TM. The hiv sentinel surveillance system in Kenya: methodology, results and uses. XI International Conference on AIDS; 1996 julio 7-12; Vancouver, Canadá. (Mo.C. 1550)

49. Gabutti C, et al. Prevalence of HIV infection among pregnant women in Liguria, Italy. XI International Conference on AIDS; 1996 julio 7-12; Vancouver, Canadá. (Tu. C. 2456)

50. Buchalter MS, et al. HIV infection sentinel surveillance among pregnant women in a maternity of Porto Alegre, Rio Grande Do Sul, Brazil, 1994-1995. XI International Conference on AIDS; 1996 julio 7-12; Vancouver, Canadá. (Tu. C. 2442)

51. Pinto VMF, et al. HIV infection and STD prevalence among women monitored through pre-natal program in a high risk in Brazil. XI International Conference on AIDS; 1996 julio 7-12; Vancouver, Canadá. (W. C. 3596)

52. Nogueira SA, et al. Education of caretakers of pregnant women: a strategy to reduce vertical transmission of HIV IN Rio de Janeiro. XI International Conference on AIDS; 1996 julio 7-12; Vancouver, Canadá. (We. D. 3838)

53. Royce RA, Donaldson KH. HIV counseling and testing in a cohort of pregnant women attending public prenatal clinics. XI International Conference on AIDS; 1996 julio 7-12; Vancouver, Canadá. (We. C. 3593)

54. Crumble DA, et al. HIV risk among low-income women: A case for addressing gender issues in prevention interventions. XI International Conference on AIDS; 1996 julio 7-12; Vancouver, Canadá. (Mo. D. 1714)

55. Ravorarimalala C, et al. Policy interventions to preserve low HIV prevalence in Madagascar. XI International Conference on AIDS; 1996 julio 7-12; Vancouver, Canadá. (We.D. 233)

56. Gallegos N, et al. Helping illiterate women to learn about HIV/AIDS. XI International Conference on AIDS; 1996 julio 7-12; Vancouver, Canadá. (Pub. D. 1335)

57. Noronha CV, et al. Sexual practices among workers in a Brazilian city with a population predominantly of African origin. XI International Conference on AIDS; 1996 julio 7-12; Vancouver, Canadá. (Mo. D. 1737)

58. Catan V, et al. AIDS risk behavior among women in methadone treatment. XI International Conference on AIDS; 1996 julio 7-12; Vancouver, Canadá. (Th. D. 456)

59. Weber KM, et al. Successful enrollment of "hard to reach" women in a cohort study of HIV infection in the United States. XI International Conference on AIDS; 1996 julio 7-12; Vancouver, Canadá. (Th. C. 4668)

60. Macias J, et al. Critical epidemiological and social study of HIV-AIDS infected women in Buenos Aires. XI International Conference on AIDS; 1996 julio 7-12; Vancouver, Canadá. (Mo. C. 1423)

61. Macias J, et al. Impact of drug addiction on HIV-AIDS infection in women. XI International Conference on AIDS; 1996 julio 7-12; Vancouver, Canadá. (Tu. C. 2441)

62. Well V, La Rosa J. Gender and HIV/AIDS In east and Southern Africa, (ESA): are women "getting what they deserve?" XI International Conference on AIDS; 1996 julio 7-12; Vancouver, Canadá. (Th. C. 4833)

63. Thuermer K, et al. CAMBODIANS RESPOND TO "NUMBER ONE" CONDOM SOCIAL MARKETING CAMPAIGN. PSIC/Washington, Washington DC; PSI/Cambodia, Phnom Penh, Cambodia. (Tu. D. 2883)

64. Kalckmann AS, et al. Female condom and the media in Brazil. XI International Conference on AIDS; 1996 julio 7-12; Vancouver, Canadá.(Thu. C. 4507)

65. Abdool KQ, et al. South Africa's response to preventing HIV/AIDS and other STD´s in women: introducing female controlled methods in the public sector. XI International Conference on AIDS; 1996 julio 7-12; Vancouver, Canadá. (Tu. D. 354)

66. Shoaib IM. Health education intervention programmes. XI International Conference on AIDS; 1996 julio 7-12; Vancouver, Canadá. (TH. C. 4715)

67. Preble et al. MCH/FP Services and HIV/AIDS prevention: the case for connection. XI International Conference on AIDS; 1996 julio 7-12; Vancouver, Canadá. (Th. C. 4727).

68. Camargo R, et al. Sapopemba AIDS Clinic: Local health care to a poor neighborhood of the Sao paulo Metropolitan Area. XI International Conference on AIDS; 1996 julio 7-12; Vancouver, Canadá. (We. D. 3652)

69. Archibald CP, et al. Needle exchange program attracts high-risk injection drug users. XI International Conference on AIDS; 1996 julio 7-12; Vancouver, Canadá.(Tu. C. 320)

70. Sole Pla MA, et.al. Infection surveillance among STD patients in Rio de Janeiro, Brazil. XI International Conference on AIDS; 1996 julio 7-12; Vancouver, Canadá. (Pub. C. 1158)

71. Ojoveitimi EO, et al. HIV/AIDS impact and prevention as perceived by health care providers. XI International Conference on AIDS; 1996 julio 7-12; Vancouver, Canadá. (Pub. C. 1268)

72. Pedroza JS, et al. Are non-governmental organizations accurately targeting the AIDS epidemic in Brazil?. XI International Conference on AIDS; 1996 julio 7-12; Vancouver, Canadá. (Th. D. 4991)

73. Telles S, Silva S, Rodriguez M, Santos C, Dantas M, Silva T. Anonymity : an issue for clients atr the anonymous testing center. XI International Conference on AIDS; 1996 julio 7-12; Vancouver, Canadá. (Pub. C. 1427).

74. Ayala RG, et al. AIDS prevention and care in Latin America: a participatory investigation. XI International Conference on AIDS; 1996 julio 7-12; Vancouver, Canadá. (Tu. D. 2843)

75. Patterson DW, et al. Legal and ethical networking: enabling a community response to the HIV epidemic. XI International Conference on AIDS; 1996 julio 7-12; Vancouver, Canadá. (We. C. 3895)

76. Volberding PA. AIDS care in the New World. XI International Conference on AIDS; 1996 julio 7-12; Vancouver, Canadá. (Tu. B. 292)

77. Shrestha A. The impact of HIV/AIDS on nepalese women: contributing factors and lessons learned from community based interventions. XI International Conference on AIDS; 1996 julio 7-12; Vancouver, Canadá. (Pub. D. 1302)

78. Mhone MC. People with HIV/AIDS break the barriers of AIDS epidemic. XI International Conference on AIDS; 1996 julio 7-12; Vancouver, Canadá. (Tu. D. 231)

79. Boletín Informativo Mujeres y SIDA (INSP, México), vol 2, núm. 1, 1996.

Bibliografía sugerida

Bronfman M, Minello N. Hábitos sexuales de los migrantes temporales mexicano a los EU. En: SIDA en México: migración, adolescencia y género. México: Información Profesional Especializada, 1995, 1-90.

Liguori AL. El SIDA y la salud reproductiva. En: Mujer: sexualidad y salud reproductiva en México (A Langer y K Tolbert, eds.) México, DF: EDAMEX, 1996, 207-232.