Viviendo con VIH

Javier Hourcade

Introducción

La XIª Conferencia Internacional de SIDA, Vancouver 96 se difundió al mundo desde sus inicios bajo el slogan de” Un mundo , una esperanza” . En ocasiones los slogan pueden sostener verdades a medias o quedarse sin contenidos. En este caso se refiere en primera instancia a un mundo probablemente bajo la concepción de la solidaridad internacional frente a una pandemia que no respeta fronteras, ni barreras culturales, ni idiomáticas. Sin embargo, si hay algo que el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida SIDA ha dejado al descubierto desde sus etapas más tempranas, es la clara evidencia de más de un mundo. Primer mundo vs. tercer mundo, desarrollo vs. subdesarrollo, Norte vs. Sur, riqueza vs. pobreza. No hay un mundo , sino tantos mundos como personas que viven con el Virus de la Inmunodeficiencia Humana, como así también personas cultural, social y económicamente vulnerables a exponerse a su contagio. Existen mágicos momentos de solidaridad internacional frente a un acto de apertura con más de 15.000 delegados provenientes de cada país y ciudad del planeta, único momento donde se podría tener , tal vez, la sensación solidaria de un mundo. Pero son realidades infinitamente diferentes las que nos pusieron en aquel momento y en aquel lugar, realidades diferentes las que encontraremos al regresar a nuestras comunidades y varios motivos de varias ausencias en aquella ocasión. La diversidad es quizá uno de los elementos catalizadores, no sólo en lo que se refiere a etnias, razas, culturas, orígenes geográficos, etc., sino y ante todo, la diversidad de compromiso y responsabilidad frente a la crisis del VIH/SIDA. De esto abundó durante la conferencia, debido a la nutrida concurrencia de profesionales de las diferentes especialidades relacionadas con el SIDA, representantes y activistas comunitarios (un alto porcentaje de éstos viviendo con el VIH), funcionarios de agencias internacionales financiadoras y de derechos humanos y funcionarios representantes de gobiernos y de sus ministerios de salud publica, entre otros. Una heterogeneidad en el público que refleja un fenómeno en las interrelaciones de factores sociales, políticos y científicos del VIH/SIDA, en lo cotidiano y fuera de una conferencia.

En segunda instancia, el slogan nos habla de una esperanza. ¿cuál será esta esperanza?, la cura quizás. A lo largo del presente trabajo vamos a tratar de establecer una amplia gama de esperanzas en torno al SIDA, que van desde el acceso en forma gratuita al último inhibidor de la proteasa o a más y mejores mediciones de la carga viral el acceso a techo y comida. Frente a esta pandemia no hay una sola esperanza: un tratamiento, una vacuna o una cura. no es la única esperanza de todos, especialmente si consideramos que no se pueden recibir las pastillas de un tratamiento en un estómago vacío. Aquí también hay tantas esperanzas como personas viviendo con VIH/SIDA transitan por este mundo. Es la esperanza en todas sus formas, lo que por ahora mantiene con vida a gran parte del mundo viviendo con VIH/SIDA, aún cuando la realidad se empeñe en destruirla:

No existe un mundo, una esperanza. Tampoco existen el compromiso, la responsabilidad, la solidaridad, la voluntad, la decisión de todos aquellos que deberían ejercerla.

Este trabajo monográfico tiene como pretensión describir y analizar un aspecto de Vancouver 96, que no es otra cosa que el reflejo de lo cotidiano, es decir la respuesta y la participación comunitaria. Estas han sido en los últimos ocho años para mí una de las formas de relacionarme con el VIH/SIDA, la otra, vino unos meses antes y hoy también me acompaña en mi sangre.

Hacia Vancouver 96

Con anterioridad a la realización de la XI Conferencia Internacional, existía una gran excitación en los espacios vinculados al VIH/SIDA por la reciente aprobación de una nueva gama de tratamientos para la infección por VIH, los de la familia de los inhibidores de las proteasas, y, también, por el desarrollo de mejores formas de evaluar la progresión de la infección en el cuerpo humano a través de la medición de la carga viral. Paralelamente, los principales laboratorios multinacionales desarrollaban más y mejores terapéuticas para la prevención y eficaz tratamiento de las infecciones oportunistas (aquellas que se desarrollan frente a la inmudepresión de las personas VIH+). Algunos observadores comenzaban ya a hablar de la posibilidad de un SIDA crónico, alejando los índices de mortalidad conocidos. Los responsables de diseñar las políticas de salud pública en las naciones desarrolladas pronto observaron las cifras que mostraban una relación costo tratamiento de alrededor de 25.000 dólares al año, exclusivamente en drogas. ¿ Cómo se podría entonces hablar de financiar un SIDA crónico a esos valores per capita ?

En la era de las terapéuticas combinadas se combinan y multiplican los costos. En lo que respecta a América latina y el Caribe, no reflejan la gran mayoría de estos cambios. Considero oportuno citar los siguientes datos de la región:

Diagnóstico. En la mayoría de los países de la región el 75% de las personas que viven con VIH/SIDA desconocen su estado. Esto se debe a diversos factores, la falta de campañas y programas de información y prevención que induzcan a las personas que se hayan expuesto al contagio a someterse a la prueba. Sólo en el 10% de los países de América latina y el Caribe, las personas tiene acceso gratuito a la prueba. En muchos países de la región hay carencias de reactivos, incluso para los bancos de sangre. Sólo aproximadamente el 25% de los países de la región garantizan pruebas anónimas de anticuerpos al VIH. Son muy pocos los países que cuentan con recursos o asignaciones presupuestarias para la existencia de reactivos de la prueba confirmatoria o Western Blot, es decir que no se están cumpliendo las normas universales de diagnostico de la infección.

Seguimiento. Con la excepción de los países donde existe un seguimiento policial y control de las personas VIH+, dos de cada tres personas diagnosticadas como seropositivas desaparecen de los centros de atención médica. Es decir que menos del 35% de los que conocen su condición están bajo cuidado médico. Son pocos los países de la región que cuentan con centros de atención públicos/privados con capacidad para atender paciente VIH+, ya que generalmente esto recae sobre los hospitales de enfermedades infecciosas, con todo lo que esto implica para la persona. Casi todos los países de la región cuentan con Programas Nacionales de lucha contra el SIDA, sin embargo estos no proveen ni a los médicos en general ni a los centros de salud de capacitación y normativas para el adecuado tratamiento de la persona VIH+.

Tratamientos. Sólo el 10% de los países de la región están proveyendo, en forma discontinuada, los tratamientos antiretrovirales de primera generación (AZT, ddi y ddC) para aquellas personas que no pueden pagarlos. Si consideramos el valor mensual de dichos tratamientos, veremos que la población que requiere de este servicio social por parte de la salud pública es la mayoría. Los centros de atención no cuentan con los tratamientos básicos para algunas infecciones como Neumonía o Tuberculosis, de gran incidencia en la región, y también carecen de los reactivos para poder realizar a las personas VIH+, subpoblaciones linfocitarias o recuento de Linfocitos T4.

En países como el Perú la gran mayoría de las personas portadoras se autoprescriben un tratamiento natural cuyas propiedades no se han comprobado científicamente, pero es el único tratamiento al que pueden tener acceso.

En el Brasil, tres estados han resuelto (presión de por medio) proveer de inhibidores de la proteasa a las personas que lo requieran, cuando la mayoría de los estado de este país no cubren las necesidades mínimas de alimentación para las personas VIH+ que se acercan requerir estas y otras necesidades básicas.

Discriminación y derechos humanos. En América latina y el Caribe, ser seropositivo suele ser sinónimo de desempleado. En la gran mayoría de los países de la región se están haciendo pruebas pre-laborales que dejan sin el derecho al trabajo a las personas que viven con VIH/SIDA. Simultáneamente, su servicio de asistencia médico-social puede estar vinculado con su relación laboral. Como conclusión se pierde el trabajo y la cobertura médico social. Hay una carencia casi absoluta de legislación antidiscriminatoria en los países de la región, dejando absolutamente desprotegidas a las personas VIH+. Los sistemas privados y/o prepagos de salud excluyen automáticamente a sus afiliados seropositivos sin importar el tiempo que hayan pagado. De esta forma todos, los ya insuficientes servicios públicos de salud se ven sobrecargados por las personas que han sido expulsadas de otros servicios.

Respuesta Comunitaria. A pesar de que muchos de nuestros países vienen cicatrizando terribles dictaduras, el desarrollo del SIDA trajo una nueva iniciativa popular de soporte comunitario. Los organismos no gubernamentales, mas allá de expresar la voluntad y solidaridad de un pueblo, se han transformado en una alternativa de solución para muchos problemas que afrontan las personas VIH+. Atención Ambulatoria, Prevención, Voluntariado hospitalario, consejería, etc. son algunos de estos ejemplos. La comunidad organizada sale a ofrecer asistencia y a cubrir serios espacios vacíos que el estado no contempla.

Redes. Más de trece años de epidemia han desarrollado diferentes alternativas de organización. La necesidad de potenciar y multiplicar las voces de reclamos, la necesidad de generar espacios donde compartir e intercambiar experiencias y la necesidad de un soporte mutuo local, regional y mundial han generado una amplia gama de redes de personas viviendo con VIH/SIDA, como así también, redes de organizaciones con servicios comunitarios en VIH/SIDA.

Asociación Panamericana de Personas Viviendo con VIH/SIDA, (AP+)

La AP+ fué fundada en diciembre de 1990, durante el Primer encuentro latinoamericano de PVVIH, realizado en Santa Fe de Bogotá , Colombia. En 1991, durante el 2º encuentro en la ciudad de México, México fueron aprobados sus estatutos como Asociación.

Algunos de los objetivos fundacionales se pueden sintetizar en: Promover y realizar apoyo mutuo entre PVVIH, facilitar el intercambio y difusión de las experiencias, combatir la discriminación, demandar el acceso a tratamientos adecuados, promoción de los derechos humanos de las PVVIH, participar activamente en los eventos científicos, ser cuerpo consultor y promover la creación de redes nacionales.

El 3er Encuentro panamericano tuvo lugar en la Ciudad de Buenos Aires en el año 1992 y el 4º (y último) encuentro se realizó en la Ciudad de Sao Paulo, Brasil en junio de 1994.

En la asamblea que se llevó a cabo en la última jornada del último encuentro, se aprobaron el reglamento interno de la AP+, los planes de trabajo a mediano plazo en los terrenos de la comunicaciones, derechos humanos y salud/calidad de vida.

La Asamblea determinó que el 5º Encuentro panamericano deberá realizarse en Trinidad y Tobago, lo que no ha sucedido aún por motivos financieros.

En la actualidad, el Consejo de la AP+ se encuentra trabajando estrechamente con los Directores de la GNP+ de la región para la constitución de un esfuerzo común, creando el Consejo Regional (ver adelante).

Comunidad Internacional de Mujeres viviendo con HIV/SIDA, ICW

La ICW es la única red mundial de y dirigida por mujeres HIV+, que se reunió en una preconferencia (la tercera) con una concurrencia de más de 150 mujeres HIV+ de todo el mundo.

Se crea por un grupo de mujeres de 27 países que se encuentran y reúnen durante la 8ª Conferencia Internacional de SIDA, Amsterdam 1992. Hoy la ICW crece ofreciendo apoyo, educación y activismo, a nivel local, regional y mundial, reclutando mujeres de más de 70 países.

"...Conocer otras mujeres con HIV de otras partes del mundo... Sus historias tuvieron un fuerte impacto en mí. Me iré a casa con mucho más coraje y determinación que antes", declaración de una participante de la Pre-conferencia en Cape Town.

Algunos de los temas que trata la ICW son: Aislamiento, Abuso sexual, Dolor y pérdida, Embarazo, Niños y Hiv, etc.

La ICW esta conformada por cinco regiones: Africa, Asia/Pacífico, Latinoamérica/Caribe, Norteamérica y Europa, en cada región trabajan tres contactos claves, así también, tienen una oficina de coordinación en la ciudad de Londres, Reino Unido.

Red Global de Personas Viviendo con HIV y SIDA, GNP+

En el año 1986, por iniciativa del Sr. Dietmar Bolle surge la necesidad y la idea de crear una red internacional de PVVIH. Primero, con el apoyo de "CUERPO POSITIVO" se creó una red en el Reino Unido que permitió un año más tarde, en mayo de 1987, realizar en Londres una reunión internacional (con más de 50 participantes) bajo el lema "Cuidándonos a nosotros mismos". En 1988 se realizó en Munich, Alemania, con 200 participantes, en 1989 en Copenhague, Dinamarca con 230 participantes ( donde se invitó a representantes de otros países no europeos) y, en mayo de 1990 en Madrid, España con el nombre 4ª Conferencia Internacional de PVVIH se reunieron 550 personas de 42 países (incluyendo América latina). La 5ª Conferencia se realizó en Strasburgo, Francia con la participación de 53 países.

A partir de la 4ª Conferencia, se sesionaba en asambleas donde, entre otras cosas, se elegía un Comité Organizador de la siguiente Conferencia. En el año 1992, se decide ampliar la misión del Comité y se le renombra Red Global de Personas Viviendo con HIV/SIDA, GNP+, se establece una oficina en Londres y una Agencia Financiadora. Europa dona por cinco años los servicios de un Director Ejecutivo.

Los objetivos iniciales de la GNP+ fueron desarrollar programas de Salud, Derechos Humanos, Comunicaciones, Reclutamiento, Desarrollo de capacidades, Identidad, entre otros.

En 1993 se celebra la sexta Conferencia en Acapulco México y en 1995 se celebra la séptima Conferencia en Ciudad del Cabo, Sud Africa con una asistencia récord de aproximadamente 700 delegados y la 3ª pre-Conferencia de la ICW. La próxima Conferencia se realizará en 1997 en Kuala Lumpur, Malaysia.

La GNP+ está conformada por un Consejo Global con 16 Directores, tres por cada región del mundo (idem ICW) más un director por el Caribe, así también contamos con un Secretariado Central en la Ciudad de Amsterdam, Holanda a cargo de un Coordinador contratado. En los últimos tiempos la GNP+ ha tenido cambios y transformaciones que se explicitan más adelante en el capítulo "La nueva GNP+".

Todos los miembros del Consejo Global ejercen sus funciones en el Consejo, a nivel regional en las Redes Regionales y/o Consejos Regionales, a nivel de subregión y de país. Entretanto, conforman grupos de trabajo en las áreas de Finanzas, Sistemas de comunicación, Proyectos, Relaciones Públicas y Conferencias.

Desarrollo Regional

Existen en la actualidad, en América latina y el Caribe tres redes de PVVIH, a saber la ICW, AP+ y GNP+. Con el fin de no triplicar esfuerzos los dirigentes de estas tres redes y aquellos que nos precedieron, venimos trabajando en una propuesta de desarrollo conjunto. Considerando especialmente la limitación de recursos, las dificultades de comunicación y participación y una clara afinidad de nuestras misiones y objetivos.

Durante la Conferencia Internacional de Cuidados Extra-hospitalarios en Montreal, Canadá (mayo 1995) convergimos, accidentalmente, representantes de estas redes. En dicha oportunidad se acordó la creación de un Comité de iniciativas para cumplir los siguientes objetivos: mejorar la frecuencia y eficiencia de las comunicaciones dentro de cada red y entre redes, promover el papel de la región a nivel global, expandir y mejorar la visibilidad de las redes dentro de la región, reclutar más PVVIH en los países de la región y promover la redes nacionales de PVVIH.

Para dar continuidad a ésta la GNP+ obtuvo fondos para reunir a todos los dirigentes de las tres redes en un taller de planificación, aprovechando la Conferencia Panamericana de Sida 1995, que se realizó en Santiago de Chile. Lamentablemente, no pudo participar ninguna contacto clave de la ICW. Sin embargo, el arduo trabajo de dos días de la AP+ y de la GNP+ (con la participación de una comisión de PVVIH de Chile) resultó en los lineamientos generales para la conformación del Consejo Regional de Personas Viviendo con VIH/SIDA de América latina y el Caribe.

A la fecha, se sigue avanzando en el diseño del proyecto y presupuesto para la constitución del antes mencionado Consejo. No ha quedado explícita la postura y compromiso de la ICW a nivel global, aún cuando contamos con la colaboración y participación de la Contacto Clave del Brasil.

Luego del proceso antes mencionado, estamos elaborando el proyecto y presupuesto final para la creación del Consejo Regional. Esta instancia es una iniciativa de los representantes de las tres redes en la región, ad-referéndum de una asamblea que se realice durante la próxima reunión de PVVIH de toda la región.

El Consejo Regional integrado por tres sillas por cada red fundadora, 9 en total (GNP+, ICW y AP+), se reunirá para la toma de decisiones, garantizando el acceso de los tres representantes de cada red. Es un cuerpo colegiado que toma las decisiones por consenso. En caso de no lograrse consenso se vota por silla (es decir 9 votos), en forma directa y a mano alzada.

El Consejo Regional tendrá dos puntos focales, que a su vez funcionarán como secretariados, uno en el Caribe y otro en América latina. Cada secretariado estará a cargo de un miembro del Consejo.

Se prevé presupuestariamente que los secretariados puedan contar con un asistente (que pertenezca al 'staff' y reciba un pago) de medio tiempo y un presupuesto mínimo que garantice la concreción de las funciones asignadas. Los candidatos a ejercer el secretariado deberán reunir requisitos mínimos de infraestructura y capacidad técnica de comunicación

Hasta en tanto no se concrete una reunión en la región, cada red enviará los miembros del Consejo. En la próxima Asamblea de PVVIH de la región se aprobarán los estatutos del Consejo, otras normativas o procedimientos y se elegirán de los nuevos miembros

Se ha diseñado un proyecto para la edición de un boletín trilingüe (castellano, portugués e inglés) publicado por el Consejo, vale decir por las tres redes. Será una estrategia básica para romper el aislamiento de las PVVIH de la región y vincularlas para sumarlas a los trabajos de las redes. Se distribuiría trimestralmente en toda la región a través de organizaciones y personas claves

El Consejo se propone programas de promoción de Encuentros nacionales de PVVIH en todos los países de la región con el objetivo de ampliar y garantizar la participación de todas y cada una de las personas.

G.I.P.A (Mayor Involucramiento de PVVIH)

El primero de diciembre de 1994, por iniciativa del gobierno francés, se realizó la Cumbre de París sobre SIDA para jefes de Estado, en esta oportunidad se firmó la Declaración de París, y en consecuencia surgió lo que se dio en llamar Mayor Involucramiento de PVVIH (GIPA en inglés). En todas las reuniones previas consultivas participaron delegados de GNP+ e ICW.

Estos documentos hablan de la mayor participación de las Personas Viviendo con VIH y de las organizaciones con trabajo en SIDA en la toma de decisiones, y en la formulación de políticas en cada país que suscribió esta declaración.

En enero de 1996, se realizó una reunión de seguimiento de GIPA en París, donde se evaluó el poco alcance de esta propuesta y la falta de claridad en algunos aspectos.

Simultáneamente se realizaron en París reuniones regionales. América latina y el Caribe resolvió reunirse en mayo de 1996 en Bogotá para planificar la implementación estratégica de GIPA en nuestra región. Participarán en esta reunión: ICW, GNP+, AP+, LACCASO, ILGA y el PCB del ONUSIDA de nuestra región.

El proceso de toma de decisiones:

A nivel de país

En cada país de la región, toda la temática VIH/SIDA depende directamente del Ministerio y/o secretaría de salud, y, en el mejor de los casos, de un Programa nacional o Comisión nacional dedicada exclusivamente al tema. Estos lugares suelen ser ocupados por técnicos y profesionales de la especialidad. Por lo tanto, no son en la práctica un lugar donde se toman las decisiones, de estas instancias suelen sólo surgir pedidos y recomendaciones. Las decisiones finales se toman al nivel más alto ejecutivo político, donde el SIDA no suele ser jamas una prioridad nacional. Entretanto, este espacio de decisión se caracteriza por un muy alto nivel de ignorancia de todo lo que se refiere a este problema, y por una alta vulnerabilidad a las presiones de grupos políticos/económicos y religiosos. El síntoma mas común de esto es la falta de campañas de prevención y estrategias de asistencia, que no hacen otra cosa que exhibir una ausencia absoluta de políticas de salud pública, en general, y concretamente por lo que se refiere al SIDA.

Entretanto, el VIH/SIDA es considerado un problema exclusivamente de salud, razón por la cual no sale de la ingerencia de dicho ministerio. En la región prácticamente no existen antecedentes de una participación de otros ministerios en el tema SIDA (como el de Educación, Trabajo o Justicia).

Sin embargo, existe en la región una que tiende a privatizar todos los servicios de salud publica, y dentro de este modelo neo-liberal la salud pasa por el ministerio de economía de nuestro países, lo que genera hasta ahora solo recortes, en sus ya mínimos montos.

Las altas esferas ejecutivas de nuestros países, como los Presidentes de la nación, ostentan una clara y coherente negación de la temática SIDA. No existen prácticamente registros de abordaje de estos problemas por parte de las máximas autoridades.

Paralelamente. los cuerpos legislativos de nuestros países, salvo excepciones como Venezuela y Colombia, no han producido un marco legal mínimo para asegurar la calidad de vida de las personas viviendo con VIH/SIDA.

En los ámbitos regional e internacional

En América latina y el Caribe ha habido una aceptable colaboración de la Organización Panamericana de la Salud, dependiente de la Organización Mundial de la Salud, en el apoyo de iniciativas no gubernamentales y comunitarias. Sin embargo, siempre ha sido una organización que no ha podido responder frente a las violaciones de los derechos humanos y/o ejercer algún tipo de presión o queja frente a los estados en momentos en que ha sido necesario. Probablemente la respuesta a estas inacciones se halle en el hecho de que estas agencias pertenecen al sistema de las Naciones Unidas, y como tales dependen orgánica y ejecutivamente de los estados. Muchos interrogantes se abren hoy frente a la reciente creación del Programa de Naciones Unidas para el SIDA (ONUSIDA), con la variante de la inclusión de otras agencias de ONU dentro de su coordinación.

La región de América latina y el Caribe ha recibido mucho apoyo financiero, tal vez no el suficiente, pero es importante contemplar que gran parte de estas colaboraciones han llegado a nuestros países en forma de préstamo, como es el caso del Brasil con el Banco Mundial, lo que a largo plazo no ha resultado una muy buena experiencia

Riesgo individual y Vulnerabilidad Social

Ambos aspectos se hicieron presentes en diferentes trabajo y ponencias correspondientes al TRACK D de la conferencia y considero que es una evolución de la conceptualización de lo social muy interesante para analizar. El Dr. Richard Parker sostiene: que a la vez que somos testigos de la lenta respuesta global a la epidemia del SIDA, especialmente en los últimos años, vemos simultáneamente cómo crece la reflexión crítica en lo que concierne a lo social, cultural, económico y político causados por la infección por VIH. Y esta reflexión sería un punto de partida para renovar futuros esfuerzos. .

Muchos de los analistas sociales que nos hemos ocupado de la epidemia del SIDA en los últimos años venimos construyendo y dándole forma a la nueva percepción de la dinámica social de la infección. Hemos revisado y criticado las teorías y modelos dominantes, que tienden a la descripción y abordaje de lo individual. Lo que, dicho sea de paso, ha guiado todas las acciones de prevención y educación de los últimos años. Hoy, en cambio, estamos dispuestos a analizar el fenómeno desde una perspectiva más multidimensional con una mayor respuesta colectiva y movilización comunitaria. Éstas seguramente potenciarán en el largo plazo nuestras intervenciones en VIH-SIDA. El Doctor Parker agrega a esta nueva percepción la variable de la desigualdad de recursos y condiciones sociales de las comunidades que se transforman en un co-factor en el análisis de la vulnerabilidad, la injusticia y la desigualdad crean las condiciones para el crecimiento descontrolado del VIH .

La clave y punto de partida, es entonces, la re-conceptualizacion de las dimensiones sociales y sus dinámicas en lo que respecta a la infección por el VIH. Durante la primera década de la epidemia, el pensamiento o la concepción dominante se sustentaban en la noción del riesgo individual, unido esto a las actitudes y creencias de los individuos que abrían la puerta a la transmisión del virus. Esta concepción mostró sus fallas y su parcialidad, especialmente frente a los relativos alcances de las iniciativas de prevención y educación. El concepto debía ser modificado, debía transformarse en algo analizable desde una configuración del colectivo social. Solo la epidemia del SIDA y su evolución nos ha mostrado y demostrado que su transmisión casi nunca se ha circunscrito a un grupo determinado o a una conducta o comportamiento determinado. Por el contrario, en todas partes el VIH ha escapado rápidamente de cualquier intento de agrupación epidemiológica. Como resultado, la categorización epidemiológica ha contribuido más al estigma y a la discriminación que al control de la diseminación del virus. Parker dice: Si usamos la retórica de los años 80 el VIH jamás ha sido una epidemia muy democrática. La idea que el SIDA es una enfermedad de todos parte de la llamada ficción necesaria, la que se articula para que nadie se sienta libre de VIH y por ello se exponga. Es claramente necesaria esta ficción según este modelo, pero deja serlo cuando vemos la realidad donde no existen las posibilidades de ofrecer acceso a una adecuada respuesta económica, social, cultural y política en todas las comunidades.

El cambio mas importante entre la concepción del SIDA de los 80 y la de los 90, es la transformación del concepto de riesgo individual (incluyendo los llamados grupos de riesgo) hacia una identificación y un nuevo entendimiento de la vulnerabilidad social. No podemos, por supuesto, desconocer o negar que el ser humano, en sí mismo, es biológicamente susceptible a la infección por VIH y que dicha transmisión tiene lugar durante un acto o comportamiento de un individuo. Ese individuo forma parte de una comunidad sobre la que actúan en diferentes formas factores sociales como la desigualdad, la injusticia, el prejuicio, la discriminación, la opresión, la explotación y la violencia, todos ellos co-responsables en el aceleramiento de la epidemia. Todos estos y otros factores sociales deben ampliar nuestro campo de análisis, redireccionando nuestras investigaciones, posesionando los objetos de estudio en un nivel que nos pueda ser de mayor utilidad para una completa interpretación de las diferencias históricas y estructurales que son una causa necesaria y suficiente en los diferentes grados de vulnerabilidad frente al VIH, en parte de nuestras comunidades y por supuesto, de los individuos. Si nos centramos en la vulnerabilidad social podremos comprender más plenamente por ejemplo, la relación causal ente el estigma y la discriminación en relación a los trabajadores sexuales u hombres homosexuales, o la relación que guarda el balance de poderes entre los géneros y la opresión de género en relación al VIH y mujer, así como la marginalización social y económica y su relación con el VIH en comunidades pobres. Basta ver el crecimiento del VIH en los países subdesarrollados para poder entender la relación que guarda este fenómeno con los perversos modelos económicos cuyas características típicas son la dependencia y la desintegración social.

Esto es un proceso a largo plazo. El poder percibir al VIH dentro de un marco de vulnerabilidad social será la base que en un futuro, no tan lejano, nos permitirá articular intervenciones de prevención y educación, que en forma bi-direccional reducirán la expansión de la epidemia y la vulnerabilidad social (al VIH y a otros problemas).

De la prevención del SIDA a la movilización social

Tradicionalmente, los modelos de creencias de la salud y las teorías de la acción racional nos indicarían que una intervención para producir un cambio de conducta partiría de proveer a un grupo de personas blanco de todo el conocimiento y la información necesaria sobre el VIH y el SIDA. Entretanto, desarrollar la percepción y concientización del riesgo a fin de que se produzca el proceso de una toma de decisiones que reduzcan la exposición. A medida que ha crecido nuestra percepción de las dimensiones sociales y políticas de la vulnerabilidad al VIH, hemos descubierto los limitados resultados y casi inexistente eficacia de dichos modelos. Hoy sabemos que la eficacia de las intervenciones basadas solo en la información y la persuasión razonable son aparentes. Estudio tras estudio vamos viendo que los viejos modelos sustentados en la información, pueden ser necesarios, pero no son suficientes para reducir el riesgo. Sin embargo estamos siendo testigos de los nuevos modelos alternativos de prevención y educación, basados en el fortalecimiento colectivo y en la movilización comunitaria. Lejos éstas de las clásicas formulaciones pedagógicas.

Hoy, la educación debe ser algo más que depositar conocimientos sobre individuos, debe ser un diálogo plenamente participativo para la construcción de percepción crítica sobre lo social, cultural, político y económico como una forma de comenzar un camino dirigido a forzar las estructuras de realidad y así generar acciones para controlar la opresión. Paulo Freire (Brasil) desarrolló el modelo de la concientización, como un proceso dialéctico social donde se construyen conciencia y conocimiento a través del diálogo y de la toma de acciones que pretenden modificar la realidad. ¿Serán estas las claves para fortalecer y movilizar nuestra comunidades para una efectiva lucha contra el SIDA?

Estos nuevos modelos y teorías han superado el ámbito de lo educacional y son en algunos países del mundo centro del debate para el diseño de políticas de salud pública. Información, educación y prevención no son suficientes para el control del crecimiento del VIH; debemos generar diferentes procesos para fortalecer y movilizar a nuestras comunidades para que puedan encontrar formas propias de reducir su vulnerabilidad.

La respuesta comunitaria

Durante los dos días previos a la Conferencia de Vancouver, en la universidad de la Columbia Británica se desarrolló el Foro Comunitario, en el que participaron 500 personas que viven con VIH/SIDA y activistas de organizaciones comunitarias de Africa, Asia/Pacifico, América latina/Caribe, Norteamérica y Europa.

A continuación desarrollaré los cuatros temas centrales que se trabajaron durante estas muy productivas jornadas:

La investigación social, la evaluación y el VIH/SIDA

El trabajo comunitario en VIH/SIDA es un esfuerzo por salvar vidas y por mejorar la calidad de vida a través del cambio social. Es difícil entonces mantener una perspectiva objetiva de nuestros logros y de nuestras desventajas. La investigación social y la evaluación son y deben ser una de las herramientas claves en el desarrollo del trabajo comunitario. Después de más de una década, ha llegado la hora de revisar el camino recorrido, conocer resultados, aciertos y desaciertos. En breve, debemos saber si la comunidad y/o las personas viviendo con VIH, clientes de nuestro esfuerzo comunitario, han recibido lo que necesitaban y esperaban, qué más necesitan y qué no.

La investigación social experimentó en los últimos tiempos un cambio de enfoque y un proceso de pluralización. Desde la documentación de la diseminación del VIH, al estudio de los conocimientos, actitudes y comportamientos relacionados con éste, la investigación social ha comenzado a meterse en espacios como los medios ambientes sociales, las percepciones de riesgo y seguridad, el deseo y la intimidad, hasta llegar al análisis del poder colectivo o la vulnerabilidad social.

La evaluación ha sido y es una gran ausente en el trabajo científico y comunitario en el terreno del VIH/SIDA. La falta de recursos, de capacidad técnica o de tiempo han sido los perfectos aliados del trabajo azaroso. Si se evalúa en la actualidad es más como respuesta a una demanda lógica de los financiadores que a una convicción de los responsables de las intervenciones.

Los desafíos:

1. La comprensión de los determinantes sociales de la salud y la necesidad de integrar ese conocimiento a nuestro trabajo.

2. El trabajo con comunidades marginales en áreas tales como la sexualidad, el género y el uso de drogas.

3. La creación y el desarrollo de las habilidades para la investigación social y la evaluación en el sector comunitario.

4. Fortalecer la valoración social de la respuesta comunitaria y de la movilización colectiva al mismo nivel de las iniciativas científicas, corporativas y/o gubernamentales.

El VIH y su tratamiento

Tratamiento y VIH es una agenda muy amplia con asuntos diversos y complejos que abarcan:

• La necesidad de formular agendas de investigación científica (inmunomoduladores, terapia genética, vacunas, etc.).

• Las ciencias clínicas (terapias antivirales, terapias combinadas, acceso compasiones, la profilaxis y el tratamiento de infecciones oportunistas).

• Las terapias complementarias y la nutrición.

Las desigualdades que existen en el acceso a la salud y a las terapias experimentales tienen una base geográfica, económica, política y social. La urgencia en cada aspecto varía entre regiones, países y comunidades.

• Los desafíos:

1. El logro de medidas y normas regulares para el cuidado de personas que viven con VIH/SIDA.

2. El adecuado flujo de la información sobre los tratamientos.

3. La mejora en acceso a los tratamientos y protocolos experimentales.

4. El acceso adecuado a la profilaxis y tratamiento de las infecciones oportunistas.

5. La necesidad de hacer un adecuado desarrollo y acceso a una vacuna.

6. El reconocimiento de las terapias alternativas y las complementarias.

7. Asegurar el mantenimiento de los componentes básicos de la nutrición.

8. Desarrollo de modelos de cuidado, atención y apoyo.

(Volveré sobre este ítem en el capitulo Acceso a tratamientos en países en vías de desarrollo )

Los Derechos Humanos y el VIH/SIDA

En 1994, la secretaría general de la ONU señaló que: existe un argumento sólido y claro de salud pública para la protecciF3¢n de los derechos humanos y la dignidad de las personas infectadas. Estos son cruciales, especialmente incluyendo los derechos de la mujer, los niños, los pobres y marginados, como trabajadores sexuales, usuarios de drogas, y los derechos de las personas homosexuales, bisexuales, lesbianas y transexuales. Esta es quizás la única manera para que las personas que viven con VIH puedan acercarse a buscar ayuda.

Derechos Humanos se refiere también al derecho a trabajar, a recibir una atención adecuada, a la confidencialidad, a la intimidad, al desarrollo del proyecto personal y/o familiar y disfrutar plenamente de la vida.

El Doctor Merson, durante la Conferencia internacional en Yokohama afirmaba que “ existen tres cosas que obstaculizan el control de la epidemia, la prevención y la educación y son la negación del problema, la discriminación y la debilidad social."

Cada nación tiene características sociales culturales y económicas que en parte determinan su repuesta al VIH y los Derechos Humanos. Las políticas locales deben reconocer la gran importancia de promover un desarrollo sostenido del hombre en medio de la crisis del SIDA. La voluntad política es una energía necesaria para el establecimiento de estas políticas.

Los desafíos:

1. Aunar las diferentes percepciones acerca del papel de los derecho humanos en el contexto del VIH/SIDA:

2. Articular mecanismos para denunciar las violaciones a los derechos de las personas que viven con VIH y de las comunidades vulnerables.

3. Desarrollar los conocimientos y habilidades prácticas acerca de la defensa de los derechos humanos por parte de la comunidad.

4. Presionar para la implementación de políticas nacionales e internacionales y de una legislación especifica para proteger los derechos humanos de las personas que viven con VIH/SIDA.

Desarrollo Comunitario, Organizacional y el VIH/SIDA

En los últimos diez años, las personas con trabajo directo en la comunidad han reconocido la necesidad de establecer acercamientos multidimensionales a la cuestión del SIDA. Este tipo de aproximación requiere de la participación activa de muchas personas, incluso de quienes viven con VIH y de los miembros de los grupos sociales más vulnerables. Participación Activa significa que las comunidades han tenido que aprender y desarrollarse en el manejo de los asuntos relacionados con el SIDA. En un contexto de recorte presupuestario se hace urgente que las comunidades se movilicen internacionalmente para integrar una visión común, reconocer las necesidades de los unos y de los otros, desarrollar planes de acción e intercambiar experiencias y capacidades.

Los desafíos:

1. Mayor representación, conexión con las necesidades reales de las personas que integran la base y transfieren en nosotros la responsabilidad de ser su voz en otros niveles.

2. Enriquecimiento y transferencia de los conocimientos y capacidades.

3. Mejorar la comunicación.

4. Formación de coaliciones.

Algunas preguntas que se hace la comunidad

• ¿Cuáles debieran ser nuestras prioridades en la investigación social, en qué áreas?

• ¿Cuál es el papel de las organizaciones y agencias internacionales en este aspecto?

• ¿Cual es la mejor manera de aprovechar el desarrollo comunitario para la investigación y la evaluación?

• ¿ Cuáles son las estrategias que debe tener la comunidad para mejorar el acceso a tratamientos de los países en vías de desarrollo?

• ¿Cuáles son los límites morales y éticos para la investigación científica de nuevos tratamientos?

• ¿Cuál es la enseñanza que se puede aprovechar de las personas que han vivido muchos años con el VIH?

• ¿Cómo desarrollar mecanismos comunes para la recolección y documentación de violaciones a los derechos humanos?

• ¿Cómo fomentamos los enlaces con otros organismos de derechos humanos ya existentes?

Acceso a tratamientos en países subdesarrollados

Eric Sawyer (ACT UP Nueva York) durante la ceremonia de apertura:

Temo que muchos de ustedes han perdido el verdadero mensaje de esta conferencia.. Les hablo especialmente a los representantes de los medios de comunicación, que comenzaron con el revoltijo que la cura estaba aquí, festejemos, la cura esta aquí. Si ustedes piensan que la cura esta aquí, píenselo de nuevo. La cura no esta aquí. De hecho los inhibidores de la proteasa y su combinación con otros tratamientos están mostrando una gran promesa en las pruebas en sangre de las pocas personas que tienen acceso a esto...Estamos muy lejos de poder hablar de la cura aun para los ricos que pudieran sostener dichos tratamientos. No estamos más cerca de la cura para la gran mayoría de las personas con VIH de este planeta que lo que estábamos hace diez años. La mayoría de las personas con SIDA no pueden comprar siquiera aspirinas. Un titular que deberían publicar los periódicos es LA VIOLACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS Y EL GENOCIDIO SIGUE ASESINANDO A MILLONES DE POBRES CON VIH. Esta es la verdad del SIDA en 1996. La verdad es que el genocidio continúa, especialmente entre aquellos que viven en países en vías de desarrollo, por la responsabilidad de los que lucran con el SIDA más preocupados por maximizar ganancias que por salvar vidas. Los precios excesivos de las compañías farmacéuticas están matando a las personas. La verdad es, que los gobiernos del mundo están asesinando a las personas con VIH, porque piensan que la salud pública es aislar a los ricos, comúnmente blancos, de la enfermedad de los pobres, estableciendo barreras a la inmigración y negando la asistencia. En los países en vías de desarrollo, los gobiernos están asesinando a las personas con VIH cuando recortan los pobres presupuestos de prevención y cuando niegan cualquier tipo de asistencia....Las personas con SIDA necesitan acceso a tratamientos, no falsas esperanzas. Necesitan que sus derechos humanos sean protegidos, necesitan de una iniciativa que les ofrezca tratamientos si viven en países subdesarrollados. A las compañías farmacéuticas les digo. Es tiempo de tirar hacia abajo los precios que les dan una ganancia...Y si ustedes no lo hacen voluntariamente, nosotros presionaremos a nuestros gobiernos para que establezcan regulaciones que los obliguen incluso a perder sus patentes.

slmult ...Pero para que todo esto ocurra debemos terminar con el genocidio. Antes de que esto suceda debemos terminar con la desidia. porque la desidia es igual a la muerte, terminemos con la desidia. Demandemos Acceso para todos.” Eric Sawyer.

Recomendaciones para mejorar el acceso a tratamientos en países en vías de desarrollo

1.-Establecer un Comité Internacional para facilitar la comunicación en todo lo relacionado a opciones de tratamientos:

1.1.-Establecer medios ágiles de comunicación (por ejemplo Internet)

1.2.-Identificar herramientas especificas como 'software' y 'hardware'.

1.3.-Crear mecanismos para proveer información y capacidades a través de entrenamientos a miembros de la comunidad y proveedores de atención por medio de las redes, sobre los recientes avances en estos temas.

2.-Establecer un consorcio regional/nacional para colaborar en las negociaciones para los tratamientos, pruebas y tE9‚cnicas diagnósticas para personas VIH+ en países en vías de desarrollo.

3.-Crear un grupo de fondos para auspiciar las opciones de tratamiento entre países desarrollados y países en vías de desarrollo.

4.- Incentivar la creación y establecimientos de centros de manufacturación y distribución en regiones en vías de desarrollo.

5.-Establecer centros regionales inter-país para proveer soporte técnico en diagnostico y tratamiento del VIH.

6.-Negociar con los donantes fondos específicamente asignados para tratamientos.

7.-Asegurar que las estrategias nacionales de SIDA incluyan los recursos adecuados para tratamientos y diagnóstico sin comprometer los fondos ya asignados para prevención y atención.

8.-Revisión de las leyes de patentes, las reglas nacionales e internacionales y cualquier regulación que obstaculice el acceso al tratamiento.

10.-Promover la expansión de investigaciones clínicas en los países en vías de desarrollo:

10.1. Desarrollar detalladas guías para investigación clínica en SIDA, incluyendo accesibilidad y ética.

10.2. Establecer mecanismos para presionar el cumplimiento de estas guías.

10.3. Promover la investigación de productos de menor costo, así como la investigación de terapéuticas complementarias y/o tradicionales.

Durante el Simposio sobre Acceso a tratamientos (cuyas conclusiones se detallan arriba) la Directora Nacional de Políticas en SIDA de EEUU, Dra. Patricia Fleming observó:” existe una fuerte relación entre el acceso a tratamientos y la prevención, por citar el mejor de los ejemplos, la posibilidad de prescribir un tratamiento a una madre durante la gestación para prevenir la transmisión al bebé. La falta de acceso no es solo un problema de países y regiones pobres, los países industrializados como el mío, tienen severos problemas de acceso en determinadas poblaciones y/o comunidades. Todos compartimos el deseo de que el acceso a tratamientos sea equitativo en todo el mundo, pero esta es una meta a largo plazo. Sin embargo, debemos comenzar en algún momento. El primer paso sería: PRIMERO, Gobiernos, organismos de servicio comunitario y personas que viven con VIH deben establecer una lista de prioridades, es decir cuáles son los tratamientos más importantes. Muchos de ellos no son los más costosos. SEGUNDO, no basta sólo priorizar. Se deben seleccionar los productos genéricos de menor costo, cuando estos están disponibles, para una indicación en particular. TERCERO, Debemos hacer más por entrenar mejor a quienes cuidan de la salud. Aun cuando nuestro gobierno hace su mejor esfuerzo en la elección y compra de los tratamientos, son los especialistas que están trabajando quienes pueden hacer una mejor prescripción. Es necesario comprar los tratamientos inteligentemente. El activismo y la presión han cambiado las investigaciones y políticas oficiales en SIDA en los países desarrollados. ¿No podría suceder lo mismo en los otros países?. Las personas VIH+ se han transformado en los más inteligentes consumidores del sistema. Este fenómeno, ha influido sobre los profesionales de la salud, los tomadores de decisiones, nos ha ahorrado mucho dinero y ha reforzado el poder de las personas que viven con VIH/SIDA. Son ellos quienes deben tener control sobre sus vidas y sus tratamientos. Si están apareciendo en el horizonte esperanzas de más y mejores tratamientos, es inadmisible que estos sean para unos pocos. Debemos urgentemente desarrollar más trabajo de asociación entre los gobiernos, las empresas farmacéuticas y la comunidad afectada. Tiene que haber un punto donde se pueda respetar la propiedad intelectual de un laboratorio y el derecho de las personas a tener acceso a un tratamiento. Debemos trabajar con las compañías farmacéuticas para bajar los precios; debemos promover la investigación de nuevos tratamientos en países en vías de desarrollo bajo las más estrictas condiciones éticas; y debemos pedir a organizaciones como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional que ofrezcan más ayuda económica. Es mi esperanza que ante la aparición de muchos nuevos tratamientos se genere una competencia de mercado que baje los precios. Para terminar quiero hablar sobre el papel de las personas VIH+. Ninguna voz se escucha más fuerte que la de las personas que viven con VIH. Ningún político, funcionario o empleado de una compañía farmacéutica podrá ignorar por mucho más tiempo esa voz. Le digo a la comunidad afectada, mantengan sus voces fuertes y claras. organícense y demanden. ”Patricia S. Fleming

La consejería: un modelo de atención para personas VIH + en América latina.

Trabajo presentado por la Fundación SPES, Buenos Aires, Argentina

Autora: Elida A. Gramajo

El programa de Consejería y Manejo de casos es un modelo de abordaje del cliente HIV positivo ampliamente difundido en países con una mayor experiencia en estos problemas. Se sustenta en la conformación de un equipo de Consejero en VIH, especialmente entrenados para orientar y acompañar a los clientes frente a las diferentes circunstancias clínicas, psicológicas, sociales y personales complejas que presenta la infección por el VIH y el SIDA.

slmult El encuadre de la Consejería parte de la premisa de una relación entre pares, es decir el cliente VIH positivo que requiere cualquier servicio disponible conoce y se interrelaciona con una persona no profesional (de la salud) lo que permite cierto nivel de paridad en la relación y en la comunicación. El consejero se encuentra capacitado para orientarlo, asesorarlo e infórmalo en una amplia gama de temas relacionados con el VIH/SIDA. Al respecto y en general el profesional de la salud carece de tiempo y espacio, o del lenguaje adecuado para una rápida y fácil comprensión. El Servicio de Consejería se reúne semanalmente con el equipo médico y de psicopatología donde se realiza una supervisión y un seguimiento de cada caso. Las organizaciones que hemos trabajado con servicio de consejería hemos comparado a clientes con y sin consejero y vemos que los que sí lo tienen:

• se controlan periódicamente su estado clínico e inmunológico.

• inician tratamientos antivirales en estadios tempranos (adecuados).

• realizan profilaxis para I.O.

• recurren a servicio de psicoterapia y grupos de autoapoyo.

• mejoran su nutrición.

• practican sexo protegido.

• no se exponen a E.T.S.

• manifiestan menos efectos secundarios y acciones colaterales con los antivirales.

• establecen una mejor comunicación con su médico de cabecera.

• buena predisposición para protocolos y nueva terapéutica.

• períodos más largos en estado asintomático.

• recuperación rápida de las primeras I.O.

• menor tiempo de internación.

• menor realización de estudios y prácticas innecesarias.

• menos exposición a terapéuticas alternativas dañinas.

El modelo de manejo de casos ofrece a los clientes la posibilidad de tener la contención de un equipo interdisciplinario constante, al que puede acceder rápidamente a través del consejero. Asimismo, el consejero le ofrece al cliente un rápido y seguro acceso a todos los servicios existentes y también a toda la información que le permitan asumir un papel benéfico protagónico en el seguimiento y tratamiento del VIH.

Consejero: El consejero es una persona entrenada para el seguimiento de clientes VIH positivos en quien se desarrollan las capacidades de informar, orientar y contener a través de entrevistas. Entretanto, supervisa con los médicos, psiquiatras y psicólogos tratantes del cliente. Trabaja junto al servicio social de la organización.

Una entrevista de Consejería no debe superar los 60 minutos y en ocasiones se pueden resolver situaciones vía telefónica. Los consejeros pueden manejar entre 10 y 15 casos eficazmente. Cada tres consejeros se nombra un supervisor permanente. Cada cliente tiene su propia Historia Clínica donde se consigna tanto la información de cada servicio como el seguimiento actualizado del consejero.

Conclusiones:

Considerando el contexto en el que viven nuestras comunidades, las personas con VIH deben enfrentar una muy dura batalla frente a la sociedad, en ocasiones mucho más dura que enfrentar al mismo virus. Hemos aprendido tempranamente la importancia de que los cliente asuman un papel protagónico de su seropositividad, auto-administrándose su salud, es por ello que necesitan de una adecuada orientación, información y apoyo. Asimismo, el espacio que se genera con el consejero permite construir una interrelación mucho más fuerte y fluida de lo que permite un consultorio médico. Espacios donde se puede hablar de no discontinuar tratamientos, por ejemplo. Como consejeros, hemos descubierto que los pacientes (para nuestros clientes) deben pasar a ser IMPACIENTES.

Reflexión sobre la consejería

América latina y el Caribe es territorio muy virgen por lo que a consejería se refiere. A diferencia de regiones como Africa y Asia. La realidad de nuestra región muestra a los organismos no gubernamentales y organizaciones de servicios comunitario cubriendo la atención ambulatoria, pruebas y seguimiento de las personas VIH+ y comunidades vulnerables, frente a la desidia oficial y la sobresaturacion de los servicios hospitalarios. En los últimos diez años estos modelos asistencialistas por lo general han sido una respuesta urgente a determinadas necesidades, pero carente de marco profesional y metodológico. A lo largo de la presente monografía podemos perfilar que el tratamiento mas común y accesible en la región es el deseo y la necesidad de estar bien. Prácticamente no hay acceso a los tratamientos específicos anti-virales y para infecciones oportunistas. Así también es cierto que existe poca capacitación en los equipos de salud y una absoluta ausencia de guías y normas para una adecuada atención desde los Programas nacionales. Por todo esto el protagonismo de la persona VIH+ no solo es necesario, sino vital e indispensable. Para acompañar esta nueva forma de afrontar la realidad, es importante poder ofrecerle la compañía de un consejero con el propósito de guiarlo en el tortuoso camino de los pocos servicios disponibles.

Cumbre de Jefes de estado sobre el SIDA, París, 1º de diciembre de 1994 (su seguimiento dos años después y su injerencia en Vancouver 96)

El primero de diciembre de 1994, 42 jefes de estado suscribían la denominada Declaración de París en la que expresaban:

• Su conciencia de la magnitud de la pandemia del SIDA y de la amenaza para toda la humanidad, de cómo el SIDA obstaculiza el desarrollo social y económico aumentando las disparidades entre países, reconociendo a la pobreza y a la discriminación como factores propagadores de la enfermedad y que más allá del sufrimiento físico y moral que causa, suele ser utilizada para justificar graves violaciones a los derechos humanos.

• Reconocen los obstáculos culturales, jurídicos, económicos y políticos que entorpecen la prevención y asistencia, las que reconocen en sí mismas como indisociables de un enfoque eficaz y global.

• Solemnemente afirman su deber, en calidad de responsables políticos, de conceder prioridad a estos problemas, actuando con compasión y solidaridad. Se comprometen, también, a velar por que las personas que viven con VIH/SIDA puedan ejercer libremente y en pie de igualdad sus derechos y libertades. En pleno reconocimiento del invalorable aporte de la comunidad y la necesidad de fortalecer estas iniciativas.

• Se comprometen en sus políticas nacionales a proteger y promover mediante el entorno jurídico y social los derechos de las personas VIH+ y comunidades vulnerables, integrar todos los esfuerzos no gubernamentales a las acciones oficiales. Entretanto, ponen especial énfasis en asegurar el acceso a la información y a la educación adecuada para reducir la exposición al VIH. Todo esto con el compromiso de una adecuada asignación de recursos a la altura de las necesidades.

• Están resueltos a acentuar la labor de cooperación internacional mediante las iniciativas y medidas que se indican a continuación:

Apoyar una mayor participación de las personas que viven con VIH/SIDA.

Promover la cooperación internacional en las investigaciones sobre VIH/SIDA.

Fortalecer la colaboración internacional respecto de la seguridad de las transfusiones.

Estimular iniciativas de asistencia y solidaridad.

Movilizar a las organizaciones locales, nacionales e internacionales.

Apoyar iniciativas para reducir la vulnerabilidad de la mujer frente al VIH.

Fortalecer los mecanismos nacionales e internacionales que se ocupan de los derechos humanos.

Así, palabras más palabras menos, hace dos años este documento precursor firmado, a la fecha, por más de 42 jefes de estado, es de hecho un amplio y bello inventario de buenas intenciones. En casi todos los casos no fue capaz de dejar su espacio de letras de molde en blanco y negro para transformarse en realidad. Hace dos años, el gobierno francés tuvo esta muy interesante iniciativa que generó interminables reuniones preparatorias. Especialmente si consideramos la diversidad cultural, social, religiosa y política de los estados de las cinco regiones del planeta. Finalmente, en diciembre de 1994, 42 países accedieron a firmarlo, seis o siete de la región de América latina y el Caribe. El documento no solo expresa un voluntad política sino que es indirectamente un diagnóstico descriptivo de la situación global de la pandemia. Durante 1995 y durante Vancouver 96 se realizaron reuniones de seguimiento de este documento y de la iniciativa que originó, denominada G.I.P.A. (siglas en inglés para mayor participación en la toma de decisiones de las personas VIH+ en la políticas relacionadas con el SIDA).

slmult La evaluación ha sido clara y terminante, el contenido y espíritu de dicha iniciativa, aun cuando es muy importante, honesta y realista, no ha servido a los fines que le dieran origen. No se aplica. La gran mayoría de los países signatarios en la práctica no la respetan y no la practican. Muy pocas personas en los diferentes niveles de toma de decisión o trabajo comunitario desconocen de su existencia. En otras palabras es una declaración universal más que engrosará nuestras bibliotecas. La declaración de París del 94 es una amplia declaración de la voluntad política de algunos gobiernos; a poco de cumplir su segundo aniversario no existen signos de que nada de su contenido se transforme en acción, en hechos.

Conclusiones útiles para los tomadores de decisión y diseñadores de políticas dentro del sector salud:

Luego de lo reflejado a lo largo del trabajo monográfico surgen las siguientes recomendaciones:

1. El VIH/SIDA no es sólo un problema de salud. Es urgente sacar este problema del VIH/SIDA de la órbita exclusiva de los Ministerios y Secretarías de Salud , dado que esto sería seguir cayendo en un abordaje parcial de una serie de problemas multifactoriales. La salud, y más precisamente la salud pública (si la hay) en América latina y el Caribe suele ser una de las últimas prioridades de nuestros presupuestos anuales. Si la temática SIDA queda encerrada en esta cartera sufrirá la asignación de recursos financieros muy por debajo de lo mínimo indispensable. Poner al VIH/SIDA junto a otros problemas de salud de nuestra población es peligroso e inequitativo tanto para el VIH/SIDA como para los demás problemas de salud. Probablemente la infección por VIH acapare atención y energía en desmedro de otros problemas.

2. Formación de programas o comisiones especificas. Dadas las características de esta infección/enfermedad es necesario constituir equipos de trabajo especializado interdisciplinarios. Estos modelos deben replicarse en todos los niveles, es decir, provinciales, estatales, municipales, etc.

3. Participación activa y real de las personas que viven con VIH/SIDA. Las personas que vivimos con VIH somos, en definitiva, los recipientes de cualquier intervención. Por lo tanto, ¿quién mejor que nosotros para saber lo que realmente necesitamos?. En lo que a tratamientos se refiere, la Dra. P. Fleming (USA) afirmaba que las personas VIH+ son los mejores consumidores, saben mejor que nosotros que necesitan y cómo no hacernos desperdiciar recursos.

4. Fomentar y fortalecer la respuesta comunitaria. Esta no debe ser vivida como una amenaza o como potenciales activistas que gritan del otro lado del escritorio. Son, para los funcionarios del sector de salud, los mejores aliados posibles. Con compromiso y disposición. Pero con una historia y una especial susceptibilidad a sentirse usados.

5. La infección por VIH y el SIDA no es una ETS más.

Conclusiones útiles para los tomadores de decisión y diseñadores de políticas fuera del sector salud:

1. El SIDA no es sólo un problema de salud. El VIH/SIDA es un problema social, político, cultural, económico y comunitario casi tanto como un problema de salud. El VIH nos viene demostrando tangiblemente el impacto socio-económico que tiene sobre las comunidades, cómo afecta el desarrollo de las naciones y sus pobladores. Si esperamos que la cartera de salud pública resuelva esta crisis, las consecuencias sociales y económicas que sobrevendrán serán de una magnitud incontrolable, y será tal vez demasiado tarde para poder generar cambios con otras intervenciones.

2. La discriminación y la violación de los derechos humanos mata más que el VIH. es una urgencia de más de diez años que los responsables de legislar en nuestros países den máxima prioridad a una amplia gama de leyes nacionales que restituyan los derechos humanos básicos de las personas que viven con VIH/SIDA. Así también, es necesario asegurar formas punitivas para castigar las diferentes formas de discriminación, teniendo especial consideración por el hecho de que los discriminados deben pagar muy alto precio por intentar, aun sin éxito, que se haga justicia.

3. Neutralizar los obstáculos culturales y religiosos. especialmente en nuestra región la influencia de los credos y determinados movimientos culturales que han sido los mejores aliados del Virus y uno de los infranqueables obstáculos para la prevención y la asistencia. La moralización del SIDA ha hecho naufragar muchas intervenciones y ha hecho padecer con mayor peso los estigmas que aún persisten en torno al SIDA. Paralelamente y desde el prejuicio han relativizado cualquier discurso que intente reducir los niveles de exposición.

4. Solidaridad Internacional. No se pueden cerrar las fronteras ante el SIDA. El VIH vive dentro de seres humanos y estos no pueden transitar por el mundo teniendo que demostrar su seronegatividad para franquear una frontera. En la práctica las restricciones, además de ser condenables, son epidemiológicamente inútiles. Por el contrario, en nuestra región, queda muy poco por compartir, pero sería importante establecer vínculos y asociaciones para fortalecernos frente al resto del planeta, lo que nos daría otra posición para negociar apoyo, asistencia y acceso.

Conclusiones y recomendaciones encaminadas a la elaboración de políticas y ejecución de acciones para la asistencia de las personas que viven con VIH/SIDA, las comunidades vulnerables y para la prevención de la población en general:

a) Visión. Cada uno de nosotros, y en función de nuestras vivencias personales, percibimos la crisis del SIDA e intuimos diferentes formas de aportar soluciones. Todas las visiones que se puedan tener sobre este problema son válidas, cuantas más mejor. El peligro surge cuando una sola visión es la que va a prevalecer. Queda claro a lo largo de la presente monografía lo importante que es sumar e incluir. La mejor recomendaciF3¢n para asegurarnos una más clara visión de la problemática situación, antes de diseñar acciones y tomar decisiones, es ampliar nuestro campo, incluyendo por ejemplo la participación activa de las personas que viven con VIH/SIDA, así como la de las poblaciones vulnerables.

b) Políticas.Uno de los síntomas mas claro de la ineficacia de las intervenciones en VIH/SIDA en nuestra región es la ausencia total de una política que las respalde. En casi todas las acciones gubernamentales y/o comunitarias que se evalúan se observa que no ha habido primero una adecuada reflexión ni un análisis multifactorial del problema, para luego establecer una política que guiará todas nuestras intervenciones y acciones. Muchas veces encontramos en el sector no gubernamental intervenciones que provienen de análisis estratégicos, objetivos, misión y análisis de contexto, que demuestran que ha habido en cierta forma una formulación política previa. Esto es de vital importancia para guiar y evaluar nuestra acciones y para hallar socios y aliados que compartan, por ejemplo, la formulación política. América latina y el Caribe en los años de epidemia ha demostrado una carencia absoluta de políticas frente al VIH/SIDA. La falta de políticas es, en sí misma, una política. En el caso del SIDA puede ser una política de exterminio. La falta de compromiso, la desidia y la negación son políticas. Cuanto mas fácil sería para la movilización comunitaria compartir este difícil trabajo con el sector gubernamental, si este pudiera al menos exhibir cuál es su política, es decir poner las cartas sobre la mesa. Estos es uno de los principales motivos por los que la relaciones ONG/ESTADO mueren antes de nacer.

c) Análisis de las necesidades. ¿Quiénes son los que mejor saben lo que necesitan?, ¿Quiénes pueden decir si lo que reciben les sirve?, parecen preguntas obvias, aunque no lo son tanto. Las intervenciones en VIH/SIDA suelen evidenciar una absoluta ausencia de un análisis metódico y objetivo del contexto, esto incluye por supuesto saber clara y concretamente qué es lo que cada comunidad necesita, qué es lo que prioritario. Por citar un ejemplo, ¿comer o tomar un tratamiento antiretroviral?. En una región como la nuestra donde la escasez de recursos es una constante, generar acciones que no cubran necesidades reales de nuestra comunidad habla prácticamente de una negligencia criminal.

d) Efectos colaterales del SIDA. El impacto que el VIH/SIDA ha tenido, tiene y tendrá sobre nuestras economías, producción y desarrollo sólo podrá ser mensurado cuando parte del daño sea absolutamente irreversible. En ocasiones, el sufrimiento y las vidas humanas que se pierden no son un argumento suficiente para movilizar determinados recursos. En estas situaciones es donde debemos emplear análisis más realistas y amplios de la crisis del SIDA, entre otras cosas como una intervención estratégica.

e) Prevención vs. asistencia. En la última década, en nuestra región mucho dinero se ha invertido y otro se ha desperdiciado en planes y campañas de prevención y educación. Estos han mostrado su ineficacia por diferentes motivos, que no voy a analizar aquí, pero han obviado su vinculación e interrelación inevitable con la asistencia. En consecuencia, América latina y el Caribe es hoy la región del planeta donde menos se ha invertido en asistencia y cuidado. Hoy, así se ha demostrado durante Vancouver 96, existe una ligazón entre prevención y asistencia, la que se caracteriza además por un efecto sinergético muy importante. Aquellos países con modelos de asistencia y prevención relacionados e interactuantes han mostrado los más altos índices de eficacia.

f) Modelos de asociación. Muchos elaboradores y ejecutores de políticas del SIDA han establecido relaciones con el sector no gubernamental y comunitario gravemente patológicas. Estos han sido concebidos como mano de obra barata, como la población que cubre los vacíos del Estado o la comunidad refrendando una decisión oficial. Esta grave subestimación y mala utilización de recursos ha abierto una brecha entre ambos sectores que se hace urgente acortar frente a la magnitud del problema. Para ello se impone un trato de entre pares, según las formas del respeto y la valoración que tiene una relación de asociación. Si no, se estará desperdiciando uno de los más grandes recursos disponibles para hacer frente al SIDA.

g) Declaración de París.Desempolvemos y resucitemos la declaración de París sobre SIDA de diciembre de 1994, puede ser un buen primer mapa de ruta.

“Si hemos aprendido algo en los pasados 15 años, es que la complejidad de la psique humana puede transformarse en una barrera para salvar vidas más difícil de vencer que el virus mismo. Hemos aprendido que es mas fácil negar un problema que darle la cara. Y hemos aprendido que se necesita de enorme fortaleza y coraje para elaborar la pérdida de tantos cuantos hemos amado. Pero una de las cosas que hemos aprendido es que la personas que perseveran en mirar de frente a las barreras, personas como ustedes, son héroes en el verdadero sentido de la palabra. Les ofrezco mi respeto y admiración por vuestra contribución, ustedes hacen las esperanzas posibles y me hacen sentir orgullosa se ser parte de la raza humana” Elizabeth Taylor, presidente de AMFAR, 8 de julio de 1996.

“Tenemos la obligación moral no solo de encontrar las terapias que hagan esta enfermedad manejable, sino también de que éstas puedan ser accesibles” Dr. Robert Gallo, 8 de julio de 1996.

“La enfermedad sigue siendo en gran parte invisible. El VIH/SIDA continua poniendo en riesgo a todos los habitantes de nuestro pequeño planeta, no cabe duda de que debemos afrontar esta enfermedad UNIDOS. ...En nuestro mundo hay mas de 28 millones de personas infectadas con el VIH, ¿cómo es posible que todavía pueda existir rechazo social y discrimianción?. Si esto tiene que ver con la ignorancia en un 90% de los casos, ya no es solo contrario a la ética sino que es irracional.” Dr. Peter Piot UNAIDS 7 de julio de 1996

El VIH/SIDA, en más o menos diez años, ha revolucionado nuestra concepción del mundo, del hombre y de la sociedad. Pero estas percepciones que puedan sugerirnos diversas reflexiones no pueden, ni deben correr nuestra atención del aquí y el ahora. La crisis del SIDA es un problema presente, que jamas perteneció (exclusivamente) a la esfera de la salud, siempre fue un problema social, cultural, económico y político. Mucha energía se depositó en la espuria moralización de la enfermedad, en el estigma del cómo lo adquirió, cuando el eje moral del SIDA debería girar en torno a la ética, al compromiso, a la responsabilidad y a la solidaridad de todos los actores involucrados en este problema, si es que pudiera quedar alguien afuera. Todos en mayor o menor medida somos diseñadores de políticas y ejecutores de acción, varía quizá el poder y el alcance. Pasaron muchos años para que los que formamos parte de la comunidad asumiéramos nuestra propia responsabilidad como tomadores de decisiones. Hemos pagado un muy alto precio esperando pasivamente que otros lo hicieran por nosotros. Si hoy quienes ejercen el poder institucional y son formalmente responsables de diseñar políticas y ejecutar acciones no lo vienen haciendo adecuadamente o en la mayoría de los casos directamente no lo hacen, ¿de quién es la responsabilidad de que esto suceda?. Si vemos la realidad con honestidad y con la excepción de algunos países de la región que aún no han podido ejercer el derecho a vivir en democracia, nosotros como ciudadanos elegimos de vez en cuando a quienes asumen la responsabilidad ejecutiva de nuestros gobiernos, y de todo lo referido a los aspectos legislativos. En otras palabras, somos nosotros, la comunidad, los que cedemos espacios de toma de decisión, y luego nos replegamos al papel de observadores, para en ocasiones padecer en carne propia la irresponsabilidad, la negligencia, la incompetencia o la corrupción. Este no es un buen síntoma de fortalecimiento comunitario. Debemos asumir nuestro porcentaje de responsabilidad por depositar, con cierta ligereza, en determinados funcionarios el poder de decisiones que afectaran nuestras vidas. Mientras tanto, nosotros personas que vivimos con el VIH o el SIDA, nosotros, comunidades vulnerables al virus, nosotros, comunidades comprometidas solidariamente con el prF3¢jimo, sigamos haciendo escuchar nuestra voz fuerte y clara. Nadie mejor que nosotros sabemos qué necesitamos. En la conferencia de Vancouver 96, no hemos encontrado la cura, ni nada semejante, especialmente para los países en vías de desarrollo. Pero les puedo asegurar que si nos vamos a sentar hasta la próxima conferencia en espera de la cura, estaremos cometiendo uno de los errores más graves, que fundamentalmente afectarán nuestras vidas. Porque antes de la cura o el último y mejor tratamiento, por estos lados del mundo, tenemos que seguir tratando de comer, trabajar y convivir, porque si no el VIH poco va tener que ver con la calidad y la cantidad de nuestras vidas.